Moto del día: Honda Rickman CR 750 Café Racer

Moto del día: Honda Rickman CR 750 Café Racer

La perfección hecha motocicleta en los años 70


Tiempo de lectura: 5 min.

Don y Derek Rickman son los artífices de una de las motocicletas más especiales de los años 70 del siglo pasado, la Honda Rickman CR 750 Café Racer, una superbike en toda regla construida sobre la base de la Honda CB 750 del momento y que conseguía mejorar de una manera sublime las cualidades dinámicas de la nipona.

Pero para llegar hasta ahí los hermanos británicos llevaban recorrido un camino de más de dos décadas, en las que habían tocado todos los palos de las dos ruedas, construyendo kits de chasis para motocicletas offroad -e incluso modelos propios- entre 1970 y 1974 de 100,125 y 250 cc, usando propulsores de Honda o Montesa -entre otros-.

Es en 1961 cuando los Rickman deciden dejar de usar chasis de una marca con propulsores de otras distintas y se ponen manos a la obra para diseñar y fabricar su propio chasis al que bautizan como Metisse, que traducido a nuestro idioma es algo así como mestizo.

La Rickman CR 750 fue la culminación de la empresa británica especializada en la construcción de kits para mejorar dinámicamente las motocicletas para las que estaban fabricadas

Viendo el éxito cosechado en las competiciones offroad, y que cada vez gozan de un mayor reconocimiento entre su público, deciden a mediados de los 60 dar un paso más allá y construir chasis para motocicletas de carreras o clientes que querían mejorar las cualidades dinámicas de sus máquinas de carretera del momento.

En forma de kits, los hermanos Rickman suministraban el chasis fabricado con tubo Reynolds 531, material que se usaba por su aleación compuesta de acero y magnesio, basculante, subchasis trasero con colín y tapas laterales, además del depósito de combustible, todo ello fabricado en fibra de vidrio.

Pero es en 1970 cuando con el cierre de Royald Enfield los hermanos Rickman tienen la posibilidad de hacerse con algo más de 200 motores de 736 cc que la marca montaba en sus Interceptor 750 hasta ese momento, y con el crean la que sería una de las motocicletas más codiciadas de la década de los 70.

Honda Rickman CR 750 Cafe Racer 4

Kit Rickman CR 750 con detalle del chasis

Los hermanos Rickman habían construido durante años motocicletas destinadas al mundo offroad, aunque pronto vieron que también eran capaces de mejorar con sus chasis las superbikes japonesas de los años 70

La Rickman Interceptor, fabricada a partir de uno de aquellos chasis que obraban los Rickman, conseguía bajar en 43 kilogramos respecto al modelo de Royald Enfield, contando además con frenos de disco, horquillas específicas y una serie de componentes que hacían de aquella deportiva británica una motocicleta excepcional.

Con esta historia a sus espaldas, a la compañía Rickman ya no le asustaba ningún reto que se le pusiera por delante, y es con la aparición de las que podríamos considerar como primeras superbikes de la historia, cuando la empresa británica llega a su máximo esplendor comercial, convirtiéndose en la referencia en cuanto a fabricación de kits completos para mejorar las cualidades dinámicas de estas.

Es aquí cuando aparece nuestra protagonista de hoy, la Honda Rickman CR 750 Café Racer, que consistía en una profunda puesta a punto a nivel dinámico de la fabulosa Honda CB 750, la cual era evidente que tenía unas cualidades mecánicas excelentes, pero que para nada le acompañaban la parte ciclo en general y sobretodo su chasis en particular.

Honda Rickman CR 750 Cafe Racer 7

La Rickman Interceptor fue la consagración de la marca británica en cuanto a preparaciones se refiere, gracias a una parte ciclo donde su chasis fabricado en tubo Reynolds 531 era el producto estrella

Así que Rickman elaboró un minucioso kits para la japonesa en el que se centró únicamente en la mencionada parte ciclo, ya que consideraba que el motor de aquella CB 750 era lo suficientemente potente y competitivo y no debían tocar nada de él. Evidentemente, el chasis de la CB era sustituido por el que Rickman fabricó especialmente para aquella deportiva, usando como no podía ser de otra forma, y al igual que había hecho con la Interceptor 750, tubo de acero Reynolds 531, dándole forma de doble cuna y tratamiento al molibdeno con soldaduras de bronce.

Por otro lado, utilizaron llantas Borrani Grand prix de 18 pulgadas en ambos ejes, antes de 19″ en el tren delantero, y la dotaron de una horquilla telescópica con barras de 41 mm fabricada por Bettor -una empresa española- en su tren delantero, así como una frenada compuesta por discos Lockheed, una subsidiaria de la desaparecida AP (Automotive Products Ltd).

La guinda del pastel era el kit de carenado en el que se incluía el depósito, todo ello fabricado en fibra de vidrio y pintado en un precioso naranja con detalles en negro, convirtiéndola en una de las motocicletas más bellas de la época a ojos de los aficionados.

Durante dos años, 1974 y 1975, se estuvo fabricando aquel kit para la Rickman CR 750, aunque también crearon otros para diversas deportivas japonesas, como la Kawasaki KZ 1000

Con estas mejoras la Honda Rickman CR 750 Café Racer conseguía bajar hasta los 199 kilogramos, unos 35 menos que la Honda CB 750 de la que partía, alcanzando una velocidad punta de unos 190 km/h, aunque no eran las prestaciones puras el fin de esta preparación, sino un manejo preciso donde poder exprimir al máximo las cualidades del propulsor nipón.

Según algunas fuentes, se fabricaron a lo largo de 1974 y 1975 unos 2.000 kits de la Rickman CR 750, por lo que es difícil saber en la actualidad cuántas de ellas quedaran en funcionamiento y originales en un estado óptimo. En los últimos años se han vendido varias unidades pertenecientes a coleccionistas con precios que han oscilado entre los 15.000 y los 30.000 dólares, por lo que todo nos hace intuir que esta preciada superbike de los 70 es un valor en alza.

Fotografía: Jeff Barger / Mecum

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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