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Moto del día: Laverda 750S Sport Formula

Una gran supersport condenada al fracaso italiano

Moto del día: Laverda 750S Sport Formula

Laverda es una de esas compañías que todavía aguanta en las mentes de los más entusiastas. Una marca que, como muchas otras, entró en caída libre de ventas durante la década de los 80 hasta cerrar su puertas en 1985. Ocho años más tarde volvió a la carga y, antes de que fuese comprada en el año 2000 por Aprilia, se lanzó al mercado la Laverda 750S Formula Sport.

Fue en 1993 cuando, de la mano del millonario Francesco Tognon, Laverda quiso resurgir de sus cenizas. En principio, se apostó por diseños de nueva factura, más acorde con los nuevos tiempos, y apostando por las señas de identidad de la marca: una reconocida fiabilidad y una parte ciclo de calidad. Pero, aun así, la Laverda 750S Sport Formula se lanzó al mercado en 1997 y fue una de las últimas motos de la casa de Breganze.

Los productos de Laverda también han sido siempre ensalzados por su preciso manejo italiano, con una dirección muy precisa, y la 750S Sport Formula estaba a la altura de la reputación de la empresa. Un chasis muy rígido de aluminio y una suspensión firme que absorbía muy bien los golpes, cortesía de Paioli, aseguraban que ambos ejes circulasen por allá donde fuesen mandados con la precisión de un cirujano.

Laverda 750 Sport Formula (4)

La Laverda 750S Sport Formula nació como una versión mejorada de la Formula 650, dos modelos que son bastante difíciles de encontrar en las calles

Lo cierto es que la Laverda 750S Sport Formula era una de las motos deportivas más eficaces de su época, pudiendo competir de tú a tú con las homólogas japonesas y su compatriota italiana, la famosa Ducati 748. Bajo el depósito de 16 litros, se alojaba un bloque bicilíndrico de 747 cm3 con refrigeración líquida, capaz de entregar 92 CV de potencia a 7.500 RPM y 82 Nm de par motor a 6.500 RPM.

Asociado a una transmisión de seis velocidades y un peso en seco de 185 kilos, la Laverda 750S Sport Formula podía alcanzar los 225 km/h de velocidad máxima. Sin embargo, el mayor hándicap lo encontrábamos precisamente en su mecánica. Sí, es un motor que sube con alegría de vueltas, pero un bloque que continuaba basado en los que montaba el modelo 500 en 1977.

Laverda 750 Sport Formula (2)

La suspensión delantera corría a cargo de una horquilla invertida Paioli Racing ajustable en precarga, mientras que la zaga se conformaba con un solo amortiguador, también ajustable. El sistema de frenado quedaba confiado a una pareja de discos Brembo de 320 milímetros con pinzas de cuatro pistones delante, y un disco de 245 mm con dos pistones detrás. Las llantas, de 17 pulgadas, estaban fabricadas por Marchesini.

No hay duda de la buena intención que se llevó a cabo para construir la Laverda 750S Sport Formula. Empleaba componentes de primera calidad, al igual que la pintura y sus acabados o la gran cantidad de adornos de aluminio fresado. Pero un tiempo de desarrollo limitado, una serie de modelos apenas diferenciados y la tradicional inconsistencia de construcción italiana, la acabaron llevando por el mal camino.

Y ya sabemos lo que pasó con Laverda. Fue comprada por Aprilia en el año 2000, quien fue también absorbida por el Grupo Piaggio cuatro años después, y casi tres lustros después, sigue a la espera de un nuevo comprador que la devuelva a su época de gloria.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Me «flipaba» y me «flipa» esta italiana llena de personalidad, veo que no soy el único «raro» que recuerda a esta poco conocida Laverda, me encanta esta sección.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Delco

Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.