Moto del día: Yamaha TT 600 R

Moto del día: Yamaha TT 600 R

Trail extremo y sin concesiones


Tiempo de lectura: 4 min.

La Yamaha TT 600 R, o Yamaha TTR 600 -como también se la conoce-, ha sido posiblemente la trail más cañera, divertida y enfocada en el offroad que ha sacado la marca de los diapasones hasta la fecha. El modelo se presentó en 1998 y era una vuelta de tuerca aún más campera de otra moto que los japoneses tenían en el catálogo, la Yamaha XT 600, que no iba precisamente mal por lo marrón, ojo.

Pero una cosa es ir bien por campo, es decir, poder pasar bien por pistas más o menos complicadas sin romper la moto, y otra cosa es hacer eso mismo pero zumbando todo lo rápido que puedas, y es ahí donde la Yamaha TT 600 R marcaba diferencias con su hermana, de corte más burgués, racional y polivalente.

La Yamaha TT 600 R, de hecho, heredaba el mismo motor monocilíndrico refrigerado por aire de 599 cc de la XT. Este propulsor con culata de cuatro válvulas y una compresión no excesivamente alta erogaba unos aceptables 43 CV de potencia a  6.500 vueltas, que luego a la hora de la verdad parecían más, gracias al bajo peso de la moto y a las cortas relaciones de cambio. Motor sencillo pero archiconocido de años y años atrás. Por su puesto, era a prueba de bombas.

Yamaha TT 600 R 02

Pero la clave de esta moto no estaba en su mecánica, que era lo más “normalito” de todo el conjunto, sino en su chasis tubular de doble cuna, y sobre todo en sus suspensiones “pata negra”, que hacían de este modelo un aparato muy competente y capaz por lo marrón sin necesidad de andar gastando dinero en preparaciones ni en cambiar componentes aquí y allá.

La suspensión era uno de los elementos clave de la moto. Ambos trenes tenían 280 mm de recorrido, estando compuesto el delantero por una horquilla de tipo convencional (algo lógico teniendo en cuenta la época) y atrás un monoamortiguador con bieletas firmado por Öhlins, una “empresilla” sueca que algo entiende de estos componentes.

Las llantas eran por supuestísimo de radios en medidas 21-18 para los trenes delantero y trasero. El peso total del conjunto alcanzaba unos livianos 130 kg -en vacío, eso sí-. Pero poco podía aumentar lista para rodar con los llenos hechos, puesto que la refrigeración era por aire y el tanque de combustible tenía unos pírricos 10 litros de capacidad.

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Como suele ser habitual en estas motos, no iba sobrada de frenos, aunque al menos eran de disco en ambos ejes. Hemos de pensar que la Yamaha TT 600 R tiene un peso reducido y que además no está concebida para llevar paquete o carga, ya que no tiene subchasis, por lo que tampoco necesita más mordida en este aspecto.

Uno de los grandes inconvenientes de la Yamaha TT 600 R es que no venía con arranque eléctrico, y eso en un motor de esta cilindrada, que encima va a carburación, era un problema para mucha gente que no estaba familiarizada con estas máquinas ni se sabían al dedillo los truquitos y picardías para ponerlas en marcha.

Para animar un poco las ventas, en 2003 los japoneses modificaron la moto y le incluyeron el tan deseado arranque eléctrico, es lo que se conoce como la Yamaha TT 600 RE. También tocaron desarrollos y otros cambios menores para intentar hacerla menos radical y más usable en el día a día. De todas formas, el bajo volumen de ventas acabó por condenar al modelo poco después, en 2004.

Yamaha TT 600 R 03

El problema de esta moto, y de todas las trail “extremas” -por llamarlas de alguna forma-, es que son modelos muy de nicho, para un público muy concreto. Honda también lo sufrió en sus carnes con la Honda XR 650 R, una moto brillante y alabada por público y crítica, pero que luego a la hora de la verdad pocos compraban.

Y es que la Yamaha TTR 600 R es la típica moto que se compraba alguien a quien le gustase ir mucho por campo, por zonas feas, hacerlo con deportividad, y encima tener otra moto menos extrema para ir por asfalto. Y en verdad no hay tanta gente así.

Hoy en día aún se pueden encontrar algunas unidades a la venta en nuestro país, aunque tampoco hay mucho entre lo que escoger. Los precios arrancan en unos 2.000 euros y se pueden ir hasta casi el doble en función del estado, kilometraje y los extras que tengan. Para como son de caras las trails hoy en día, esta casi hasta me parece barata. Imagino que lo del arranque por patada tiene algo que ver en las cotizaciones.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nestor
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Nestor

Es normal que una 600 como esta tenga arranque a palanca,,es por una cuestion de peso,con motor de arranque es mas pesada,de por si la 600 es pesada y si le ponemos arranque electrico peor todavia.

David Compae
Invitado
David Compae

Yo tuve una, me parecía una gran moto por su forma y su rendimiento, y un sonido espectacular. Pero mal en todo lo demás. Gastaba aceite a muerte, se comía las bujias, y el arranque a pata ni con truquillos ni na; si no le salía de los cojones arrancar, no arrancaba. Reza porque no se escapase el pie de la pata de arranque, que podía reventarte la pierna. Ah, y que no tuvieses que arrancar en el campo en terreno inestable o en pendiente.
Venderla fue lo mejor que hice desde que la compré.

Juan Pablo
Invitado
Juan Pablo

Que gran moto, lástima del arranque a pata. La versión con arranque, mucho mejor. Tuve las dos y las hecho de menos


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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.