Prueba: Brixton Crossfire 125 xs

Prueba: Brixton Crossfire 125 xs

Mínimo tamaño, máxima diversión


Tiempo de lectura: 19 min.

La Brixton Crossfire 125 xs es una moto divertida, simpática, desenfadada. Es una moto que mola y con un pequeño toque gamberro. En el nombre tienes la pista: es de talla xs: estamos ante un modelo que reinterpreta y rinde homenaje a aquellas mini motos japonesas de la década de los 70, como la Honda Monkey que todos tenemos en la cabeza, pero había otras.

Siempre se agradece la valentía en el mundo motero, las nuevas ideas, o incluso traer de vuelta las viejas ideas ya olvidadas, y en ese aspecto Brixton ha dado en el clavo presentando una moto atípica y peculiar como hacía tiempo que no se veía por estos lares.

Las mini motos como esta me recuerdan a esos veranos en la playa, al mar, al surf, a los chiringuitos a pie de arena. Era un poco ese rollito fresco, desenfadado y estival. Una moto para desplazamientos de poco entre la playa y el camping, entre el chiringuito por la tarde y el bar musical por la noche.

Acompáñame en esta prueba y vamos a descubrir de qué es capaz este pequeño juguetillo, porque ya te adelanto de que es mucho más de lo que parece, especialmente en lo que a diversión se refiere y que estamos ante una moto que brinda unas experiencias… nuevas y distintas a lo que solemos estar acostumbrados.

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 Brixton Crossfire 125 xs desde fuera

Según me voy acercando a ella veo que algo no es normal. ¡La leche!, ¡esta moto es realmente pequeña!. Corta, baja y estrecha. Es como si fuera una moto de juguete, de esas que vendían en las tómbolas. Será pequeña, pero tiene ese rollito scrambler, inglés y retro de la mayoría de las Brixton inalterado y en concreto está muy inspirada en su hermana mayor, la Brixton Crossfire 500.

Es una mezcla entre retro, offroad y vehículo militar, especialmente nuestra unidad con el color verde oliva. Le da al conjunto una apariencia muy seria y, tamaño aparte, no parece un modelo de juguete, o una mini moto, sino toda una moto hecha y derecha, solo que a escala reducida.

El diseño y la personalidad de la marca están presentes por todo el conjunto, especialmente en el tanque de combustible con esa forma de X tan marcada y que es heredada directamente de su hermana mayor. Por lo demás tenemos una moto bastante minimalista con una pequeña careta frontal para esconder las vergüenzas del faro y que aloja a su vez el cuadro de instrumentos, también supersencillo y sin mucha complicación.

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Las ruedas de tacos le dan mucha fuerza al conjunto, como si fuera un vehículo pesado o industrial, y los protectores calóricos del colector de escape y del silencioso también transmiten esa impresión de vehículo rugerizado y preparado para todo. Por no hablar del cubre cárter, que es de metal y no de plástico, como mandan los cánones y que potencian esa imagen de moto “blindada”.

Hay otras zonas más sencillas que delatan el origen humilde y sencillo de esta moto, como el faro delantero, de forma redondeada y sin mucho artificio, aunque con una coqueta visera que vuelve a ser un guiño clásico, o el guardabarros delantero elevado, que es una pieza de plástico sencilla y sin mucha floritura de diseño.

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Hablando de faros, toda la iluminación de la moto es de tipo LED. El motor de aire pintado en negro contribuye a lograr ese estilo retro con sus aletines de refrigeración, aunque es la clásica unidad de 125 cc 4T de toda la vida “herencia” de los fabricantes japoneses. El tanque de combustible está fabricado con plástico y cubica 11 litros de capacidad, aunque se echa de menos una bisagra para el tapón

En cuanto a la calidad percibida, se nota que es una moto sencilla, asequible, sin barroquismos ni detalles pijos, pero no se ve mal acaba o cutre. Los plásticos y las diferentes piezas serán austeras en su concepción, pero por norma general están bien construidas, encajadas y rematadas.

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Las similitudes con su hermana mayor son puramente estéticas, ya que tanto por concepto como por filosofía del modelo, son motos que persiguen fines totalmente distintos. La Brixton Crossfire 500 X es la clásica naked polivalente de media cilindrada versátil y capaz en carretera, solo que con un toque scrambler; mientras que la pequeña xs 125 es mucho más minimalista, recreativa, lúdica, urbana y a la vez campera

Nos subimos encima de la Brixton Crossfire 125 xs

Hora de subirme a la Brixton Crossfire 125 xs, y salvo algún scooter de fondo plano, creo que montarme en una moto nunca había sido tan sencillo dada la altura del conjunto. Una vez me pongo a sus mandos me doy cuenta de que el asiento no está tan bajo como me imaginaba en un primer momento.

Ya lo podéis ver en las fotos como el asiento está prácticamente enrasado a la misma altura que la parte superior del depósito de combustible y no bajo este como suele ser habitual. La sensación es de ir montado encima de la moto y no dentro de ella.

Digamos que de esta forma no estás tan acoplado a la máquina, pero eso tiene sus ventajas a la hora de hacer que la moto vaya por un sitio y tu por otro, como veremos en la parte de conducción. Hablando de ergonomía, con mis 180 cm de estatura me siento muy bien recibido a sus mandos.

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Estéticamente da la impresión de que vas montado en el girociclo de Krusty, pero a nivel de ergonomía, posición y comodidad, es curioso pero la verdad que no tengo pega. A partir de 1,85 metros de estatura… lo mismo la cosa ya empieza a quedar un poco desproporcionada, y deberías probar con una talla más grande, la M por lo menos.

Mis piernas abrazan el tanque de combustible y mis rodillas quedan justo por detrás del ensanche que hace el deposito, así que el contacto en esta zona es muy bueno. Las rodillas van algo flexionadas mientas que el manillar, al tener mucha cuna, sube bastante arriba respecto a la pipa de dirección, y eso hace que la postura a los mando sea natural, levente al ataque, pero sin forzar la anatomía.

La moto no es especialmente estrecha en la zona de la cintura, pero el asiento no está muy arriba así que también es apta para personas xs, que no sean muy altas. Alguien con 1,57 de estatura llegaría al suelo sin demasiada dificultad.

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Hablando del asiento, el tapizado es de una tela así como gomosa y con muy buen agarre. Sin embargo, la superficie es ancha y plana mientras que el mullido es tirando a duro y escaso por lo que en este aspecto no es una moto para hacer largas tiradas por carretera, aunque imagino que nadie se va a comprar una Brixton Crossfire 125 xs para eso, por lo que el tema del asiento no es tan problemático.

Lo que sí es más debatible es la habitabilidad de la segunda plaza. Como la persona que vaya adelante sea tirando a grande, el paquete casi tiene que ir a sentarse al guardabarros ya que el asiento es bastante corto. Al menos cuenta con un par de asas rígidas de metal bastante amplias a las que agarrarse.

Está claro que a dúo es una moto que te hace el apaño en recorridos cortos de un puñadín de kilómetros, pero poco más. A la hora de elegir prefiero eso a que la homologaran solo para uno, pero no lleves a alguien ahí durante mucho tiempo si no quieres que te deje de hablar, o peor aún, que se te caiga hacia atrás por el camino.

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Dirijo mi mirada al frente y lo que veo sigue la tónica general de la moto: un manillar con unas piñas y unos remates sencillos, pero bien construidos, que funcionan bien y que no desmerecen. También he de decir que la calidad general percibida a mejorado unos cuantos puntos respecto a lo que pude ver en la Brixton BX 125 que probé hace un par de años.

Cuenta con cargador USB integrado debajo del manillar. Visualmente tiene una apariencia un poco de Aliexpress, aunque por lo que he podido comprobar mete amperios al teléfono con ganas y el porcentaje de carga aumenta rápidamente. Aleluya, no era tan complicado. Minipunto aquí para Brixton que no te la quiere “clavar” con carísimos accesorios postventa para poder cargar el móvil.

El bloqueo del manillar no se acciona desde el contacto, sino que está escondido en un lateral de la pipa de dirección. Si eres de los que te gusta “candar” la moto todos los días, esto te puede suponer un pequeño engorro ya que no es la ubicación más cómoda.

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Cómo se conduce la Brixton Crossfire 125 xs

La unidad de pruebas que nos han cedido tiene exactamente 2 kilómetros en el marcador. Es una moto nueva, así que me vais a perdonar si no os digo exactamente cuánto corre o lo mucho que sube de vueltas, puesto que el motor está sin rodar y me da penita hacer el salvaje con ella.

Dicho lo cual, arranco la bestia, o mejor dicho, la bestiecilla. El motor cobra vida en un instante y me saluda con un animado pistoneo. Tiene un sonido de escape bastante lleno y con un registro grave. Los chicos de Brixton se lo han currado y este pequeño silencioso con forma de cono suena la mar de bien para tratarse de una 125. Desde luego no suena a lata ni a chicharra.

Engrano primera y comienzo a rodar por ciudad. Lo primero que me llama la atención es lo ligera que es esta moto y lo fácil que es de mover entre el tráfico de un lado a otro. Se suma el bajo peso (111 kg) con las ruedecillas de 12 pulgadas, que al tener menor efecto giroscópico que unas más grandes, caen en curva como si nada.

Además, entre eso y lo corta que es entre ejes, el radio de giro de esta Brixton Crossfire 125 xs es realmente fantástico. Me llama la atención el tacto del selector de marchas, puesto que es muy mecánico. Casi notas cómo deslizan los engranajes dentro de la caja con tu empeine. No es especialmente blando, pero tampoco cuesta trabajo accionarlo.

Os voy a ser sincero. Salvo algún scooter de 49 cc en el que me he montado, es la moto más ágil, ratonera y viva de movimientos que he probado nunca por ciudad. Ese pequeño hueco por el que colarte, ese zigzag entre los coches, esa merecida pole position en el semáforo al colocarte el primero de la fila… la Brixton Crossfire 125 xs es un auténtico juguete y una diablilla a la hora de enfrentarte a la jungla urbana.

El motor tira bien por ciudad y las aceleraciones son buenas, buenas para lo que me tienen acostumbrado estas cilindradas. Las mini ruedas no le pesan al motor, ya que tienen muy poca inercia, y entre eso y que la caja de cambios tiene unas relaciones tirando a cortas, la moto tiene más brío saliendo de semáforos y acelerando que la mayoría de 125 del mercado.

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Además, la respuesta al puño del gas es directa e inmediata, sin comités de decisión ni injerencias electrónicas, toda una delicia. Es un motor bastante lleno a medio régimen y que desde 4.000 o 5.000 vueltas ya sientes que tiene pegada y que responde sin necesidad de bajar una o dos marchitas como ocurre a veces en estas cilindradas tan escuetas. Corta a 10.500 rpm.

Otra cosa que me ha llamado la atención y que no te esperas de estas motos de corte… asequible, digamos, ha sido el equipo de frenos. No cuenta con ABS, pero sí tiene frenada combinada, por lo que cuando actúas sobre el freno delantero, parte de la mordida se trasmite a la rueda de atrás.

Me gusta la Brixton Crossfire 125 xs porque es la viva prueba de que no hacen falta bombas ni pinzas radiales de 4 pistones para tener un sistema de frenado de notable alto. Un pequeño disco de freno y una pincita sencilla de dos pistones y esta moto frena a las mil maravillas.

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El tacto de la maneta es muy bueno. Se puede dosificar con facilidad, y si aprieto con algo más de decisión, la moto me sorprende haciendo un invertido y todo sin apenas esfuerzo. Atrás pasa un poco lo mismo, basta apretar el pedal de freno con un poco de intensidad y el tren trasero empieza a derrapar con bastante facilidad.

La ausencia del ABS objetivamente es algo malo, especialmente con lluvia o firmes resbaladizos, pero la parte buena es que nos permite hacer el gamberrete y tener más libertad sobre la moto. Que si un derrape por aquí, un invertido por allá… es una moto que se presta a este tipo de conducción más… acrobática, ya que es como si fuera una BMX pero con motor.

De suspensión es tirando a un poco seca, especialmente de atrás donde no cuenta con bieletas. Las llantas de 12 pulgadas tampoco ayudan a “aplanar” los baches de la ciudad. Sin embargo, por comportamiento y agilidad está claro que la jungla urbana es el patio de recreo de la Brixton Crossfire 125 xs.

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Si la cosa se pone más seria y hablamos de carreteras y rondas de circunvalación… consigue mantener el tipo. Los 80 km/h los coge con sorprendente facilidad, y el fabricante anuncia una punta de 95 Km/h, que como os comento, no he podido comprobar, pero viendo que 80 los coge sin despeinarse y que todavía tiene respuesta, seguro que los alcanza.

Como digo, las marchas son tirando a cortas y eso hace que la velocidad máxima no sea muy elevada, pero a cambio se alcanza muy rápido. Sin embargo, como os podéis imaginar no es una moto pensada para largos recorridos o rutas por carretera o autovía.

Si no te queda más remedio, puedes moverte a esos 80 o 90 Km/h sin mucho inconveniente, y seguramente hasta llegarías al fin del mundo si te lo propusieras. Pero el problema es que el asiento es plano y tirando a durete por lo que penaliza a medida que pasan los kilómetros.

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La nula protección aerodinámica también resta puntos si hace frío o llueve, aunque lo del viento golpeando nuestro pecho, dadas las velocidades a las que vamos a circular con la moto, no genera mucha molestia o fatiga.

Mención especial a las ruedas CST que monta con un patrón bastante taqueado y agresivo. Los neumáticos son muy anchos y los tacos de gran superficie, por lo que siempre hay mucha goma en contacto con el asfalto. No he notado que vayan escasos de grip sino todo lo contrario y se pueden hacer plegadas muy importantes con esta moto, hasta el punto de tocar estriberas sin dificultad en cualquier rotonda.

Rodilla ya no, porque vamos de prestado con esta moto, que si no… No he tenido la oportunidad de probarlas en mojado, pero mucho me temo que será el talón de Aquiles de estos neumáticos ya que asfalto mojado y tacos nunca es buena combinación.

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Hablando de rodillas, cuando te descuelgas de la moto adoptando la clásica postura deportiva, la arista del lado exterior del depósito de combustible se te clava en el abductor de la pierna con la que te estás sujetando a la moto. Minipunto negativo en ergonomía si quieres practicar una conducción “a saco”.

Lo cierto es que esta moto, dado su bajo peso, da mogollón de confianza a la hora de tumbarla en curvas y te permite buscar los límites de la conducción y empezar a soltarte y hacer manos, algo verdaderamente recomendable si eres un motero “primerizo”. Es muy pedagógica.

Y sí, lo habéis adivinado: la he metido por campo. Y es que entre las ruedas de tacos, el cubre cárter metálico y el guardabarros alto… ya dicen que la cabra tira al monte, y para allá que me fui. Aclarar que no estamos hablando de una moto offroad como tal, pero sí tiene ciertas aptitudes para meterse por lo marrón, sin ser un vehículo concebido 100% para ello.

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Yendo por campo, lo que más destaco de ella nuevamente es la agilidad. Se mueve de lado a lado de los caminos como pez en el agua y siempre puedes cambiar la trayectoria en el ultimo segundo para esquivar esta piedra o aquella raíz que no habías visto antes.

Penalizan un poco las llantas de 12 pulgadas y la suspensión de tarado más asfáltico. Si el camino esta rizado o tiene muchas imperfecciones, la Brixton Crossfire 125 xs no acaba de filtrar bien todo eso y tiene a rebotar un poco y a transmitirte toda esa vibración.

La parte buena es que es un conjunto muy compacto y eso le da robustez a la moto. He hecho bastante el “cabra” por caminos e incluso pegando algunos saltos con ella, y al ser tan recogidita, cuando toca aterrizar no sientes que la moto se vaya a partir por la mitad ni que flaquee a nivel estructural.

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La altura libre al suelo es más que suficiente para hacer pistas normales o que estén un poco cascadas, aunque como digo, no es un vehículo pensado para trialeras de la muerte u offroad extremo. Sin embargo, es un juguete muy agradecido para darte un paseo por el pinar, o por los acantilados de la costa Ártabra para llegar a ese mirador tan chulo, como podéis ver en las fotos de la prueba.

Pese a su tamaño, se puede conducir de pie con relativa facilidad, aunque en mi caso, encorvándome un poco. El contacto de las piernas con el depósito y el lateral de la moto es bueno y de da una sujeción aceptable. De esta forma se pueden usar las rodillas para amortiguar el peso del cuerpo y quitarle estrés a la suspensión de la moto.

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Conclusiones

He de reconocer que me ha encantado este aparato, su concepto y la filosofía que destila. Está claro que no es un producto para todo el mundo ya que tiene sus limitaciones, especialmente a la hora de salir a carretera así como si quieres llevar pasajero y/o carga.

Pero aun así me gusta lo sencilla, desenfadada y divertida que es esta propuesta; por no hablar de lo asequible que resulta: 2.099 euros con un año de seguro gratis, para que ni de hacer este trámite tengas que preocuparte. Eso sí, tiene un suplemento económico si el conductor es menor de 25 años.

Por ese precio te llevas una moto sencilla, simpática, alegre, juguetona y si me apuras un poco gamberra. Una moto diferente con la que moverte por ciudad como pez en el agua y con plena agilidad, rapidez y garantías. Además con ese plus de la faceta offroad que puede dar mucho juego si te gusta salir de la ciudad y explorar la naturaleza o que incluso puede tener mucho sentido como segunda moto para dejar en el pueblo o en el chalet para cuando vayas por allí.

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En los últimos años el mercado se ha empezado a copar de estas pequeñas minimotos con un carácter lúdico y recreativo. Están la Benelli TNT 125, Honda MSX 125 Grom, Macbor Fun 125 Plus, MITT 125 PK, Motron Vizion y la Honda Monkey.

De todas ellas la Brixton destaca tanto por precio como por su estética scrambler y retro, con una orientación más offroad que no tienen sus rivales, las cuales ahondan más en una estética urbana y sport. La otra moto que también toca un poco estos palos es la Honda Monkey 125.

La propuesta japonesa tiene una orientación mucho más Premium. Es una moto más lograda a nivel de acabado en todos los aspectos, y además es más icónica al ser el vehículo original del cual derivan el resto. Sin embargo se desmarca totalmente en precio al costar 4.125 euros, casi el doble que la Brixton Crossfire 125 xs.

Y mi conclusión aquí es que la Brixton Crossfire 125 xs es como una banda de música tributo a: no serán los artistas originales, pero te lo pasarás igual de bien cantando y bailando los temas que tocan, y todo ello por una fracción del precio que costaría ir a ver al grupo auténtico

Ficha técnica

FICHA TÉCNICABrixton Crossfire 125 xsBrixton Crossfire 125 xs
MOTORCilindrada125 cc
AlimentaciónInyección electrónica
RefrigeraciónAire
Potencia máxima11,1 CV a 8.500 rpm
Par motor máximo9,6 Nm a 5.000 rpm
Número de cilindros1
Número de velocidades5
Velocidad máxima95 Km/h
BastidorTransmisión secundariaCadena de eslabones
EmbragueMultidisco bañado en aceite
Tipo de bastidorViga central rectangular construida en acero
BasculanteViga de acero
TREN DELANTEROSuspensiónHorquilla telescópica invertida, Sin posibilidad de ajustes
Neumático120/70-12 CTS
Llanta2.75 x 12. De fundición de aluminio
FrenoFreno de disco hidráulico, de 220 mm. Pinza axial de tres pistones. Sistema de frenada combinada.
TREN TRASEROSuspensiónMonoamortiguador central sin bieletas
Neumático130/70-12 CTS
Llanta3.50 x 12. De fundición de aluminio
FrenoFreno de disco hidráulico, 190 mm de diámetro. Pinza monopistón. Sistema de frenada combinada
Dimensiones y pesosLargo x ancho x alto 1.690 x 780 x 990 mm
Altura del asiento 760 mm
Peso en orden de marcha111 kg
Depósito11 L
Consumo medio2.4 L/100 km
Autonomía450 km

Equipamiento del probador

  • Casco: MT Synchrony Duo Sport Vintage
  • Chaqueta: IXS Quentin
  • Calzado: Forma Adventure
  • Guantes: Xnuoyo

Galería de fotos

Agradecimientos al concesionario Motos JGM (alcobendas) donde podréis encontrar marcas como Brixton, Kymco, Malaguti, Daelim, Hyosung, Wottan y Zontes

Brixton Crossfire 125 xs

2099 €
Brixton Crossfire 125 xs
7.6

Comportamiento en carretera

6.5/10

Comportamiento en ciudad

9.5/10

Comportamiento en offroad

8.0/10

confort

7.0/10

Equipamiento

5.0/10

Relación valor/precio

9.0/10

Componentes y ciclística

7.5/10

Prestaciones

6.0/10

Espíritu RACER

9.0/10

Consumo

8.5/10

A favor

  • Agilidad bestial
  • Muy divertida y simpática
  • Frenos
  • Buena aceleración para ser 125
  • Apta para conductores bajitos

En contra

  • Incómoda para el pasajero
  • poca absorción de baches por campo
  • Equipamiento espartano
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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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