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Prueba: Peugeot Belville 125 Allure

Un polivalente aliado para la ciudad

Prueba: Peugeot Belville 125 Allure

No hay ninguna duda de que los scooters son los vehículos de dos ruedas más numerosos del mercado, y dentro de ellos, crean furor los 125 centímetros cúbicos con rueda alta. El Peugeot Belville, que hace alusión a un barrio de París con idéntico nombre, llegó al mercado español en verano de 2017 y se posiciona por encima del Peugeot Tweet 125. La versión analizada, Allure, tiene un diseño menos llamativo que el RS, pero viene con el baúl trasero de 37 litros de serie.

Supone una alternativa más sofisticada al Tweet, que está un paso por debajo en empaque, prestaciones y frenos. El Belville compite con scooters que están en torno a los 3.000 euros, ni es muy caro para lo que ofrece, ni es tan barato como en algunas marcas asiáticas. En líneas generales es un producto muy bien conseguido, y equipándose con los accesorios adecuados, hasta es utilizable en los días fríos.

Una particularidad del Peugeot Belville es la similitud en algunos aspectos con el SYM Symphony ST, ya que la producción se ha contratado al fabricante taiwanés. La diferenciación es más que suficiente, empezando por el motor, propio de Peugeot -aunque también se lo fabrica SYM-, que da a este scooter unas prestaciones muy decentes con un consumo de gasolina contenido.

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Desde fuera

Este scooter tiene un aspecto sólido y cuidado que quizá es más propio de gamas superiores. Prácticamente ningún cable está a la vista, es un diseño bastante limpio, y en casi cualquier esquina deja muy buena sensación en cuanto a acabados y calidades. Lo más cuestionable es el logotipo Peugeot sobre la instrumentación, tiene tendencia a perder su tono plateado y envejece estéticamente. El tablero nos recordará poderosamente al del SYM Symphony ST, más que nada porque es igual.

La unidad de pruebas exhibe el color Antarctica White, que si no nos gusta, se puede elegir el Onyx Grey o el Jet Black. Desde luego, si queremos colores más alegres, habrá que ir a otro modelo. Los retrovisores no se mueven de la posición que les asignemos, un detalle que me gustó bastante, y proporcionan muy buena visibilidad. Eso sí, los contrapesos del manillar son propensos a dar a algún retrovisor de coche si estamos ratoneando entre el tráfico y erramos el cálculo, le dan más anchura a la moto.

La versión «deportiva», Belville RS, se diferencia del Allure en la carrocería Onyx Grey -no hay otra-, las llantas negras con ribetes rojos, color que también aparece en las costuras y la calandra, detalles negros en horquilla y cárter, y un parabrisas corto. En el Belville RS el baúl trasero es un accesorio, mas no hay ningún cambio en su parte ciclo.

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Subidos encima

La posición de conducción del Belville es muy cómoda, como ir sentados de forma natural, y a pesar del suelo plano no se echa de menos rigidez. La unidad de prensa no tiene los accesorios que harían la conducción más soportable en carretera abierta, es decir, el parabrisas, protectores aerodinámicos para las manos y manta para el conductor. Tampoco es que el flujo del aire sea molesto si se lleva la equipación adecuada, con temperaturas suaves de septiembre me he sentido a gusto.

El sillín queda a 790 mm del suelo, el acceso a ambos pies a tierra es trivial. El pasajero va en una posición un poco elevada, altera notablemente el equilibrio dinámico del scooter a baja velocidad, pero no se nota circulando a ritmo extraurbano. Física pura, qué le vamos a hacer. Los estribos de aluminio para el pasajero van plegados e integrados de forma limpia en el diseño. Gracias al respaldo opcional del baúl posterior, el pasajero tampoco se sentirá incómodo. Eso sí, el baúl complica un poco la operación de subir y bajar.

Colocar el Belville en el caballete central puede ser un poco difícil para una mujer de complexión física media

Circulando a dúo no hay estrecheces para dos personas de tallas corrientes. Yendo solo hay sitio de sobra. Algunos pompis sensibles considerarán que el mullido del asiento es duro, pero no ha sido mi impresión, y eso que he llegado a estar conduciendo más de una hora. Además, hay un aspecto muy bueno del Belville, y es que el motor está muy bien aislado y apenas traslada vibraciones al manillar o la rabadilla. Un apunte interesante sobre la llave, se puede plegar una vez insertada: así es más difícil dar con la rodilla o que suene el golpeteo del llavero cuando se circula a cierta velocidad.

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Técnica

El Peugeot Belville se comercializa con dos motores, el Smartmotion de 125 cc refrigerado por agua y el Easymotion de 200 cc refrigerado por aire. En el caso que nos ocupa, hablamos de un cilindro con culata de dos válvulas e inyección electrónica Delphi. Eroga 11,3 CV a 8.000 RPM, ritmo al que suele circular a 100 km/h de marcador, y un par máximo de 10,7 Nm a 6.500 RPM. Este motor de 125 cc hizo su debut en el Belville. El intervalo de mantenimiento es cada 5.000 km.

Los motores Smartmotion desacoplan el alternador en fase de aceleración y cuando la batería ya está bien cargada (ACG), y tiene un tratamiento de baja fricción en el cilindro (LFE)

En la rueda delantera lleva suspensión de horquilla telescópica con barras de 30 mm de diámetro y 100 mm de recorrido, disco de freno de 260 mm con ABS Continental y neumático 110/70 R16. En el eje posterior el basculante se apoya en un doble amortiguador hidráulico regulable en tres posiciones con 75 mm de recorrido, disco de freno de 220 mm y neumático 110/80 R14. Si se bloquea la rueda trasera, en el freno delantero también interviene el ABS.

El Belville es un scooter ligero, en orden de marcha son 133 kg, por lo que tiene una buena relación peso/potencia. El punto débil de este modelo es el depósito, de solo 7,5 l/100 km, habiendo gastado 5,5 ya va en reserva. Gasta poco, 2,7 l/100 km en un uso muy general y 3,3 l/100 km dándole más caña al acelerador para las recuperaciones. Necesita repostar con frecuencia en uso extraurbano, aunque se llena con poco dinero.

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Conducción

El Peugeot Belville es un scooter muy fácil de llevar y que otorga rápidamente confianza al que lo lleva. La espalda queda erguida, los brazos en caída casi diagonal, y las piernas disponen de sitio de sobra en el piso. A nivel morfológico está bien resuelto y la conducción es llevadera a cualquier velocidad que es capaz de desarrollar. Vira con mucha facilidad si insinuamos las caderas, el periodo de adaptación es muy corto.

En llano es posible ver el velocímetro por encima de 100 km/h sin llevar el motor con el gas a fondo, por lo que entre 90 y 100 km/h el motor va cómodo y sin forzarlo. Midiendo con GPS no pasaremos en llano de 100 km/h ¡por los pelos! sin hacer un Burt Munro, y cuesta abajo la mayor velocidad que he llegado a ver en el indicador es 119 km/h sin cortar inyección. Curiosamente, pasados los 114 km/h la aguja del indicador se vuelve loca.

Según ficha, su velocidad máxima es de 95 km/h. La aceleración y capacidad de recuperación me parecen totalmente correctas

En zona urbana, está claro que un scooter de esta cilindrada tiene suficiente para alcanzar en muy poco tiempo los 50 km/h y salir escopetado de los semáforos. A baja velocidad el efecto giroscópico de las ruedas altas le proporciona una estabilidad más que suficiente, incluso da cierto margen a apurar en las rotondas. Si llegamos a oir el chasis rascar contra el asfalto, es que ya ha salido el suficiente espíritu RACER en lo que va de jornada.

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Saliendo a carreteras secundarias mantiene con mucha decencia el ritmo, más de un adelantamiento es posible a vehículos que vayan a un ritmo más lento. Es más, en autopista no cede ritmo con facilidad, por lo que es factible mantener los 80 km/h en las típicas rampas esperables cerca de una ciudad principal. Desde luego en los primeros 45 kilómetros de la A-6 no se me ha quedado corta respecto a otras 125 que no tengan pretensiones deportivas.

El tarado de suspensión me ha parecido un poco seco en las irregularidades, resaltos y baches

Se puede plantear perfectamente su uso para hacer algo de autopista, ya que el motor no hay que forzarlo para ir a un ritmo decente respecto al tráfico. Y aunque el consumo está claro que no es un problema, hay que acostumbrarse al indicador de la gasolina. Las últimas barritas caen rápido, y cuando entra en reserva el tablero parpadea -como si se hubiese roto algo- y se nos pueden poner los mismísimos de corbata. Según la ficha, son 285 km de autonomía, pero eso requiere muchísima fe.

El efecto se amplifica si no hemos aprendido a apurar el depósito hasta arriba, así se pueden ganar algunos kilómetros de autonomía. Por lo demás, quiero destacar que el motor es muy agradable -para ser un monocilíndrico-, las vibraciones no son ningún problema y la firma acústica está en un sano término medio, con un tono que no desagradará al usuario medio de una moto urbana de este tipo.

Peugeot Belville 125 Allure 14

Equipamiento

Lo primero que merece la pena comentar es la instrumentación, digital, con una esfera principal escala exterior con aguja y una interior numérica: puede marcar revoluciones/velocidad o a la inversa. Para realizar el cambio, el indicador pequeño debe estar en modo voltaje de batería en vez de modo reloj -de 12 horas-. En la esfera principal se puede alternar el odómetro total, odómetro parcial y próximo intervalo de revisión.

La esfera principal se lee mal con luz solar, pero de noche o a oscuras la legibilidad es perfecta. Peugeot Scooters es conocedora del problema y lo subsanará en la siguiente revisión del Belville. También merece la pena indicar que tiene botón para las luces de emergencia y botón para dar ráfagas de luz. Los intermitentes recuerdan con pitidos que los hemos dejado puestos.

Dispone tanto de caballete central como de pata de cabra lateral con cortacorriente

Detrás del escudo dispone de un hueco pequeño con llave, para objetos menudos, y una toma USB para cargar lo que se quiera. Mi teléfono móvil con pantalla de 5,5 pulgadas entraba con dificultad. Es importante cerciorarse de que se ha cerrado bien, de lo contrario en un bache fuerte puede abrirse el compartimento. Tras darme cuenta de eso de forma accidental, pasé a llevar el teléfono metido debajo del asiento. Si llevamos una bolsa pequeña, se puede colgar en un gancho justo encima de la cerradura del compartimento, y si no lo usamos no molesta para nada.

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Al levantar el asiento -bien mediante giro de cerradura o con un botón si está la posición de contacto- se vislumbra un hueco para un casco integral, pero muy justito. Un casco jet entró sin ninguna dificultad además de los guantes, la documentación y los manuales de instrucciones, mas alguna otra cosa. En esta zona se halla un interruptor para inhibir el arranque y el acceso al depósito de gasolina.

Los novatos con el Belville -como un servidor- pueden haber dejado el asiento sin cerrar correctamente, menos mal que nadie se molestó en comprobarlo cuando dejé la moto estacionada. El tercer hueco que merece mención es el baúl trasero fabricado por Shad de 37 litros. Un casco integral entra sin ninguna dificultad, y si llueve podemos dejar tranquilamente algo delicado como un ordenador portátil sin miedo a que se moje. Este top case puede retirarse con un par de clics y, obviamente, la llave.

Por último, y no por ello menos importante, destacar la iluminación diurna con sendos LED a los lados del escudo frontal y los intermitentes, siendo el faro principal de luz halógena cuando los ledes son ya lo habitual. Las luces traseras tienen un patrón de garra o zarpazo, tres bloques verticales de LED, que dotan de firma a este modelo.

Están disponibles como accesorios dos modelos de antirrobo (en J y en J con cadena), protectores térmicos para las manos y manta para el piloto con tratamiento a prueba de radiación ultravioleta e impermeable, así como un parabrisas alto con 3 cm de margen para regularlo.

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Conclusión

Este scooter es muy recomendable en un sentido amplio. Se mueve bien, es práctico, está bien terminado, el motor es agradable y hasta la parte ciclo cumple. Los frenos cumplen de sobra con su planteamiento, no hace falta dar a los gatillos a fondo para una deceleración contundente, y los neumáticos CST cumplen muy bien, al menos mayoritamente sobre firme seco. Si topamos con un charquito de aspersor automático cerca, antes de un paso de cebra, no pasa nada, se detiene sin asustarnos. Ahí el ABS es un factor diferencial.

Desde luego con un planteamiento urbanita y de alrededores es muy versátil, y más de uno se atreverá a hacer distancias en autopista de más de 100 kilómetros. No es, por tanto, el típico scooter que decepciona tan pronto sale de su zona de confort urbano. Por su planteamiento no parece el medio de transporte más atractivo para los motoristas más jóvenes, que piden más alegría en el diseño -y los colores- y mayor integración con el teléfono móvil. El Belville se limita a poder cargarlo un poco, o a hacer que se agote la batería más despacio.

El Peugeot Belville se aprecia por los detalles, obviando el par de particularidades del tablero de instrumentos, y desde luego es un puntazo que el baúl trasero esté bien integrado a efectos de diseño y no parezca un injerto extraño e impersonal. Entre sus rivales, podemos citar al Honda Scoopy SH (3.600 €), SYM Symphony ST (2.499 €), Piaggio Medley (3.229 €), KYMCO Miler (2.399 €) y Yamaha X-enter (2.799 €), todas en 125 cc. Peugeot Scooters pide por ella 2.799 euros, misma tarifa para Allure que para RS, un precio justo.

FICHA TÉCNICA PEUGEOT BELVILLE
MODELOPeugeot Belville 125 Allure
MOTORMonocilíndrico en línea de 125 cc, 2 válvulas, refrigerado por agua, 4 tiempos, inyección electrónica
RENDIMIENTOPotencia máxima11,3 CV a 8.000 RPM
Par máximo10,7 Nm a 6.500 RPM
TRANSMISIÓNVariador continuo
TRANSMISIÓN SECUNDARIACorrea dentada
DIMENSIONES Y PESOSLargo por ancho por alto2.205 x 725 x 1.165/1.225 mm (sin/con top case)
Distancia entre ejes1.355 mm
Altura del asiento790 mm
Peso en orden de marcha133 kg
DATOS PRESTACIONALESAceleración de 0 a 100 km/h- s
Velocidad punta95 km/h
Relación peso potencia11,77 kg por CV
CONSUMOSConsumo medio homologado2,5 l/100 km
Consumo medio durante la prueba2,9 l/100 km
EJE DELANTEROSuspensiónHorquilla telescópica hidráulica
Neumático110/70 R16
FrenoDisco perforado de 260 mm, con ABS
EJE TRASEROSuspensiónDoble amortiguador con ajuste en precarga
Neumático110/80 R14
FrenoDisco perforado de 220 mm

Galería de fotos

Peugeot Belville 125 Allure

2.799 €
Peugeot Belville 125 Allure
7.5

Comportamiento en carretera

8.0/10

Comportamiento en ciudad

9.0/10

Confort

8.0/10

Consumo

7.9/10

Equipamiento

7.5/10

Prestaciones

4.3/10

Relación valor/precio

9.0/10

Componentes y ciclística

9.0/10

Espíritu RACER

5.0/10

A favor

  • Cumple muy bien en ciudad, en carretera se defiende
  • Motor marchoso y agradable de conducir
  • ABS en vez de frenada combinada

En contra

  • Legibilidad de la instrumentación
  • Autonomía justita
  • Podría diferenciarse más del SYM Symphony ST
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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Juan
Invitado
Juan

Llevo con la Belville un año y muy contento con ella; en todo, tanto en diseño y como en prestaciones. La compré tras analizar todas las scooter de rueda alta y suelo plano del mercado. Para mi fue la que lo daba todo en su momento (rueda alta, suelo plano, cupiera casco integral bajo asiento, frenos de disco tb trasero, baulete integrado y fundamental para mi el ABS) salvo la onda sh125, pero esta costaba mucho mas cara y no regalaba el seguro. (3800€ de la onda con el seguro frente a lo 2800 que me costo la Belville) Sobre… Leer más »


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.