Moto del día: Bianchi 350 Freccia Celeste

Moto del día: Bianchi 350 Freccia Celeste

Su revolucionaria mecánica bialbero se vio acompañada por estar unida al mítico nombre de Tazio Nuvolari


Tiempo de lectura: 5 min.

Para las más de las personas que hoy en día rondan la mediana edad, el nombre de Bianchi recuerda directamente a Marco Pantani. Uno de los ciclistas italianos más espectaculares de toda la historia, capaz de hacerte levantar del sofá cuando lo veías emprender como un misil sus históricos hachazos en las carreteras de montaña. Agarrado a la parte baja del manillar, directo a la cima, pedaleando como un poseso sobre aquellas bicicletas siempre reconocibles por su sempiterno cuadro en azul celeste. Sin embargo, lo cierto es que Bianchi no sólo es uno de los mejores fabricantes de bicicletas de la historia, e incluso el más antiguo hoy en día existente. También ha sido productor de automóviles y motocicletas, algunas tan fascinantes como la Bianchi 350 Freccia Celeste.

Un modelo que cambió la forma de ver la ingeniería de motores en las motocicletas gracias a su doble árbol de levas, plantando cara a las mejores monturas británicas de la época usando su potencia, fiabilidad y manejo por parte de Tazio “ Il Campionissimo “ Nuvolari. En fin, ¿pueden darse más coordenadas para el disfrute mitómano de las que se dan sobre la Bianchi 350 Freccia Celeste? Posiblemente no. Pero mejor vayamos al comienzo de esta historia para entenderla adecuadamente. Concretamente a 1885, cuando Edoardo Bianchi funda en Milán su empresa de bicicletas. No obstante, poco antes de finalizar el siglo también se lanzó de pleno a la comercialización de sus propias motocicletas.

Tanto monocilíndricas como bicilíndricas, muchas de ellas fueron diseñadas por el ingeniero Luccio Tomaselli cosechando ciertos éxitos tanto en circuitos italianos como en el resto del continente. Así las cosas, en Bianchi todo iba viento en popa hasta que en 1921 se funda en la Lombardía Moto Guzzi. Centrada desde el primer momento en las carreras como forma de promocionar sus modelos de calle, desde el primer momento mostró un carácter extremadamente competitivo, agitando los circuitos italianos hasta el punto de arrinconar a las Bianchi. Por ello, el ingeniero jefe Mario Baldi se puso manos a la obra creando un motor que fuera no sólo muy competitivo sino también realmente revolucionario.

bianchi 350 nuvolari (3)

Hoy en día Bianchi sigue siendo la marca de bicicletas más antigua aun en activo, sin embargo, en su dilatada historia también ha fabricado motocicletas e incluso coches, tanto en solitario antes de la Segunda Guerra Mundial como en asociación con FIAT y Pirelli después de la misma

Bianchi 350 Freccia Celeste, la montura del Mantuano Volador

De aquella respuesta a las Moto Guzzi nació en 1924 la Bianchi 350 Freccia Celeste. Posiblemente una de las motocicletas más decisivas en la historia mecánica europea, ya que su motor monocilíndrico de 348 cm3 contó con un ingenioso doble árbol de levas en cabeza con piñones cónicos. Sin duda toda una inspiración para el mundo del automovilismo, como bien ejemplifica el intensivo uso que de los míticos “ bialbero “ hicieron tanto Abarth como, especialmente, Alfa Romeo.

Las válvulas – dispuestas en un ángulo de 90º respecto al cilindro en escrupulosa línea vertical – se accionaban directamente por las levas, contando además con una caja de cambios con tres velocidades unida al cárter. Con todo ello, la potencia de la Bianchi 350 Freccia Celeste alcanzaba en su primera versión 24 CV a 5.000 revoluciones por minuto llegando a una punta superior a los 140 kilómetros por hora. No obstante, más allá del rendimiento y lo revolucionario de su doble árbol de levas lo cierto es que la mejor característica de la Bianchi 350 Freccia Celeste fue su extraordinaria robustez.

De hecho, mientras en las pistas de velocidad no terminaba de imponerse ante las Norton y las Moto Guzzi, en las carreras más largas, las de resistencia, siempre conseguía no sólo situarse en los primeros puestos sino también acabar sin abandonos ni averías. Además, en la historia de la Bianchi 350 Freccia Celeste se da un caso parecido al que conocemos en España con Santiago Herrero y la Ossa 250 Monocasco. Es decir, la íntima unión entre un determinado modelo y el piloto que no sólo la desarrolla sino también le da vida en los circuitos. En lo referido a la Bianchi el responsable es ni más ni menos que el legendario Tazio Nuvolari.

bianchi 350 nuvolari (1)

Con 155 centímetros de estatura Tazio Nuvolari es uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, con el añadido de haber ganado tanto en motos como en coches como si hubiera sido para inspiración para que luego en los cincuenta hiciera el británico John Surtees

Según Ferdinand Porsche “ el mejor piloto del pasado, el presente y el futuro “. Ganador de Le Mans y la Mille Miglia – dos veces – , siendo una figura básica para entender el automovilismo deportivo previo a la Segunda Guerra Mundial con actuaciones sobresalientes al volante de modelos Alfa Romeo, Maserati y Auto Union. Pero que, sin embargo, había iniciado su carrera sobre dos ruedas allá por 1920 en el Campeonato de Italia de Motociclismo. De hecho, lo ganó dos veces sobre una Norton 500 y otra más sobre una Indian. Llegados a este punto, en 1924 la marca celeste hizo todo lo posible para atraerlo a sus filas de cara a comandar el plantel que estrenaría la Bianchi 350 Freccia Celeste. Y lo consiguió, uniendo así al mejor piloto italiano del momento con la montura más revolucionaria de la industria nacional transalpina. El resultado fueron unas 95 victorias en competiciones europeas, incluyendo la de Monza en 1925 corriendo con tres costillas rotas envuelto en un corsé de cuero. Uno de los episodios más radicales y extremos en la historia del motociclismo de competición, del cual os hablaremos otro día porque, ciertas historias, merecen más atención que una simple mención al final de un texto breve. Sin duda una de las mayores hazañas de Nuvolari, quien rozando 1930 aparcó definitivamente la Bianchi 350 Freccia Celeste para dedicarse por completo al automovilismo. En fin, ya sea con o sin motor, pocos colores transmiten tanta emoción e historia sobre dos ruedas como el azul celeste de Bianchi.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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