Moto del día: BMW K 1200 R

Moto del día: BMW K 1200 R

Única en su especie


Tiempo de lectura: 5 min.

La BMW K 1200 R es una moto un tanto desconocida para el mundo motero. Si eres un auténtico friki de las dos ruedas, o un fanboy de BMW, ya sabrías de su existencia antes de leer estas líneas, pero si no es el caso, lo mismo esta es tu primera toma de contacto con el modelo. A BMW la mayoría de la gente la conoce por sus modelos superventas, motos que pese a tener un posicionamiento Premium con un precio de tarifa elevado, se venden como churros en sus respectivos segmentos, ya que tienen una alta relación calidad/precio percibida por los clientes.

Motos de esta categoría son la archiconocida y archiaclamada BMW R 1200 GS, la BMW R 1200 RT o la BMW R 1200 R entre otras. Dentro de este grupo también englobaría a sus equivalentes de media cilindrada de la familia F como la F 850 GS o la F 800 R. Aparte de estos modelos superventas, en el pasado BMW también intentó otra jugada comercial diferente: consistía en vender motos un poco más especiales y exclusivas a precios un poco más especiales y exclusivos, posicionándose en el mercado por encima de su catálogo de superventas. Nuestra protagonista de hoy pertenece a ese tipo de motos.

BMW K 1200 R 10

La BMW K 1200 R era una hyper naked tecnológica. La idea era ofrecer una moto sin carenado con unas especificaciones técnicas fastuosas y que además vendiese una imagen de tecnología avanzadísima y solo al alcance de unos pocos privilegiados que supieran apreciar el valor de todos esos avances técnicos, y que pudieran pagarlos, claro.

El modelo se puso a la venta en 2005 pero no tuvo una gran acogida por parte del mercado, dejó de fabricarse en 2008. Eso hace que la BMW K 1200 R sea una especie de rara avis. Una moto escasa y con un cierto aura de misterio y de moto demasiado especial y avanzada para el mercado en sus días.

La BMW K 1200 R estaba animada por un motor tetracilíndrico de 16 válvulas y refrigeración líquida. Esta mecánica estaba colocada de una forma mucho más convencional en la moto respecto a lo que nos tenían acostumbrados sus antecesoras de la serie K, comenzó con la BMW K 100, que montaban el propulsor longitudinalmente y con los pistones alternando su movimiento de forma horizontal.

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Para la BMW K 1200 R  los alemanes tiraron de pragmatismo y se rindieron a la evidencia de que este tipo de mecánicas están mejor colocadas de forma transversal. En cuanto a los pistones, también se desechó la idea de colocarlos horizontalmente,  pero aún así no se dispusieron de forma totalmente vertical ya que se le dio un cierto ángulo a la bancada hacia adelante con el fin de mejorar el centro de gravedad del conjunto y permitir un mayor espacio para colocar el resto de componentes mecánicos relacionados con la admisión principalmente.

Con 163 CV disponibles en el puño derecho, en su día se publicitaba como la naked más potente del mundo, título que posteriormente le arrebataría la Suzuki B-King con sus 184 CV provenientes del mítico motor de la Hayabusa.

De todas formas, según la prensa especializada de la época, el modelo germano era capaz de acelerar más rápido -hacía el 0-100 en 2,6 segundos- y de alcanzar una velocidad punta mayor, entorno a 280 km/h. Otro asunto es cómo demonios es capaz de superar el piloto semejante fuerza del aire sin un carenado que lo proteja adecuadamente.

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Uno de los puntos más grises de la moto era su peso. La báscula alcanzaba los 250 kg, algo en parte lógico si atendemos a la mecánica que monta y al generoso equipamiento, pero que lastran en cierta medida la agilidad del conjunto, que no es mucha ya que a mayores del peso, el conjunto tiene que lidiar con una elevada distancia entre ejes.

El halo tecnológico venía principalmente de la suspensión delantera de tipo duolever y que además contaba opcionalmente con el sistema ESA para poder regular su funcionamiento de forma electrónica durante la marcha. En el eje trasero, el basculante monobrazo ayudaba a enfatizar más esa imagen de producto muy avanzado técnicamente y especial. También se ofertaba como opción el sistema ABS.

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Estéticamente la moto es… única en el mejor y el peor sentido posibles. Por un lado tiene una personalidad muy marcada e inconfundible que enfatiza todo el tema de la vanguardia tecnológica y la técnica, lo cual está muy bien. Por otro lado, si cogemos las fotos y las analizamos con frialdad es de justicia reconocer que el diseño puede no ser apto para todos los paladares.

Lo que más llama la atención del frontal es el faro asimétrico, que o te encanta o lo odias. Seguimos con el radiador de refrigeración justo por debajo de la óptica que crea la ilusón de estar ante la “boca” metálica de un robot de ojos saltones. Los brazos de suspensión afilados y anchos, en lugar de las clásicas barras de horquilla cilíndricas, podrían asemejarse a unas patas mientras que el frontal queda remataco con unas rendijas como de ventilación acentuando más esa imagen de máquina o robot.

La vista lateral ya nos recuerda más a la silueta típica de una motocicleta con un colín de formas redondeadas y suaves o el tanque de combustible, con una buena hendidura para afianzar nuestras rodillas.

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A destacar su consumo de combustible en torno a 6,4 l/100 km, una cifra alta, pero en sintonía con la de otros modelos de gran cubicaje y potencia. En cuanto al mercado de segunda mano, se pueden encontrar cosas interesantes incluso por algo menos de 5.000 euros; un precio muy atractivo si tenemos en cuenta la señora moto que nos estamos llevando a cambio.

Con 163 CV podemos presuponer que el motor habrá ido de “paseito” la gran mayoría de su vida, por lo que no deberían asustarnos modelos con kilometrajes elevados. A tener en cuenta el sistema de ABS, que suele dar problemas en algunos modelos de la casa bábara. Si das con alguna unidad en buen estado ten por seguro que vas a conducir una moto muy difícil de ver por la calle en el día a día.

BMW K 1200 R 5
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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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José Riveiro
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José Riveiro

Tengo una desde Enero de 2021. La compré barata, pero con achaques. Tras un tiempo de adaptación y varias mejoras puedo decir que la moto es noble, potentísima y frena y se aguanta muy bien . La mía traía ESA(regulación dureza suspensiones), pero el amortiguador delantero estaba muerto. Con un Ohlins delante, reacondicionamiento del trasero, reparación del ABS(no en concesionario, relativamente barato) y cambio de los discos de embrague por unos Barnett, puedo decir que la moto es otra. Es una máquina que en conducción deportiva te hace sentir como en el gimnasio, porque te sacude bien hasta que aprendes… Leer más »

Jose
Invitado
Jose

Es una motaza. Están bastante baratas de segunda mano, pero hay que tener en cuenta que muchas de las primeras K1200 de motor transversal dieron muchos problemas de juventud, algunos muy graves (embrague muy débil, problemas con el servofreno eléctrico y el módulo del ABS, motores que cascaban sin aviso previo…) Parece que se solucionaron mucho con la llegada de las K1300. Eso si, la gente que las tiene las adora. Andan como bestias, y con esas suspensiones y frenos no parece que pesen lo que pesan.


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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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