Moto del día: Honda CBX 250 RS

Moto del día: Honda CBX 250 RS

Un lobo con piel de cordero, para disfrute de los jóvenes japoneses y británicos


Tiempo de lectura: 4 min.

Cuando hace unos días hablamos de la Honda GB 250 Clubman, dijimos que su propulsor estaba compartido con otro otro modelo de Honda. Una moto sencilla, pero de rendimiento notable, que se vendió principalmente en Japón pero de la que unas pocas unidades llegaron a Gran Bretaña. Se trataba de la Honda CBX 250 RS, un modelo al que podríamos considerar un lobo con piel de cordero, pero con mucho menos éxito que la GB coetánea.

La Honda CBX 250 RS fue presentada en 1982, y lanzada al público en 1983. Entre 1984 y 1986, se vendió también en las islas británicas, pero con unas ventas testimoniales. No más de 300 unidades se llegaron a matricular, en parte debido a que era más cara que la Honda CB 250 RS (modelo anterior y con quien coincidió en el mercado), y no suponía una gran mejora ni en rendimiento ni en prestaciones. En Japón pasó algo similar, y la llegada de la citada GB 250 Clubman así como de la Honda CBX 250 S, con otro motor, hicieron que tampoco fuese la favorita entre el público.

En sus líneas se nota rápidamente los trazos de la extensa familia CB. Como explicamos el otro día, el motor derivaba del usado en la Honda XR 350, pero con notables diferencias. La cilindrada del monocilíndrico refrigerado por aire era de 249 cc (72×61 mm), montaba una culata con doble árbol de levas, cuatro válvulas y cámara semiesférica RFVC. Tras estas siglas encontramos una distribución radial de las válvulas (con la bujía en el centro), que maximiza el tamaño en la admisión y el escape, una eficiencia superior y mayor relación de compresión. Por contra, los vástagos de las válvulas no están vertical, sino que cada uno de ellos apunta en una dirección diferente. Lo que hace que el accionamiento de las válvulas sea mucho más complejo y delicado que en una culata normal.

Honda CBX250RS

Otro detalle sofisticado en la Honda CBX 250 RS es su sistema de alimentación. Para aumentar el rendimiento, el carburador va creciendo en tamaño pero llega un momento que en aperturas de gas completas, a bajas y medias revoluciones, entra demasiada gasolina y el motor se ahoga. Para evitarlo, se instalaron dos carburadores en línea. El primero funciona a baja y medias vueltas y el segundo, entra en paralelo a medio régimen y sigue alimentando el motor hasta la línea roja. Un total de 30 CV extraídos de un motor de 250 cc con casi 40 años, no está nada mal. Para ponernos en situación, la Honda CB 300 R que se vendía hasta el año pasado declaraba 31,5 CV con 286 cc.

Al mismo tiempo era una moto muy ligera, que declaraba 130 kg en vacío, y poco más de 140 kg con todos los llenos. Esto permitía que sus prestaciones fuesen más que decentes (más de 160 km/h de punta), si no fuese por una caja de cambios con una sexta velocidad tan larga que era casi inutilizable. Las pruebas de la época apuntaban que plegado sobre el depósito y en una carretera llana, se podía conseguir esa velocidad. Pero en cuanto levantabas el dedo meñique, perdías 15 km/h de un plumazo y acababas moviéndote en quinta velocidad, a unos 140 km/h y con el motor girando más alto de lo que te gustaría..

Esto provocaba otro problema, y eran las vibraciones (“vibraciones” de Honda, claro). El motor, anclado al chasis semicuna desdoblado en acero mediante soportes de elásticos, vibraba más de lo esperado a altas vueltas. La parte buena es que el chasis, la horquilla telescópica y el doble amortiguador trasero (regulable en precarga), aguantaban perfectamente las prestaciones del motor. Mención especial para las llantas, con menos radios y más gruesos, las cuales aligeraban el conjunto de masas no suspendidas. El disco de freno delantero y el tambor trasero eran más que suficientes.

Según los datos oficiales de Honda, la Honda CBX 250 RS gastaba solamente 1,72 l/100 (a velocidad constante de 50 km/h). Un consumo que hoy en día consigue su nieta, la Honda CB 125 F. Con sus 15 litros de capacidad en el tanque, era capaz de llevarte a más de 870 km sin repostar, lo que nos deja asombrados. Y aunque esto sería en un mundo ideal, seguro que no era difícil pasar de los 600 km en un uso normal. 35 años después, tenemos motos con prestaciones similares. Eso sí, contaminando mucho menos.

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