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Moto del día: Honda Gyro

Un polivalente e inteligente scooter de tres ruedas que aún se fabrica

Moto del día: Honda Gyro

Al igual que tenemos motos de enfoque lúdico, también tenemos ejemplares que fueron diseñados para ser lo más polivalente posible en el entorno laboral. Este último caso es el del Honda Gyro, un scooter perteneciente a una familia de pequeñas motocicletas que, a menudo, se ha usado como vehículo de servicios de reparto.

La Honda Gyro es uno de los de los siete modelos que la compañía del ala dorada ha construido bajo una configuración de tres ruedas. La primera de ellas llegó en 1981 bajo el nombre de Stream (posteriormente utilizado en un monovolumen de la compañía), seguida en 1982 por nuestra protagonista del día y, un año más tarde, por las Joy, Just y Road Fox. Ninguna de ellas duró mucho tiempo en el mercado, excepto la Gyro, que aún sigue produciéndose.

Sin embargo, la idea no es japonesa, sino británica, un concepto similar que lanzó Ariel Motorcycle Company en Reino Unido a principios de los años 70. Según la marca tokiota, Gyro es el acrónimo de “Great Your Recreation Original” (Genial Tu Recreación Original), aunque se aprecia que algo se perdió en la traducción del japonés al inglés. Pero lo más interesante de esta moto es que, a pesar de contar con tres ruedas, todavía se inclinaba para girar.

Honda Gyro (3)

Al igual que un Piaggio MP3, la Honda Gyro era capaz de variar su inclinación a la hora de afrontar las curvas con la ayuda de un diferencial de deslizamiento limitado

La Honda Gyro presentó lo que la compañía denominaba un “mecanismo de bloqueo de estacionamiento de un solo toque” para evitar que el scooter se tumbase hacia los lados mientras permanece estacionado. Otra curiosidad la encontramos en su transmisión pues, a diferencia de los tradicionales scooters, no emplea una transmisión CVT (variable continua) sino que es automática por convertidor de par de dos velocidades.

La primera iteración de la Honda Gyro (X) se introdujo en octubre de 1982. Para optimizar el espacio de carga, el guardabarros delantero y trasero presentaba una superficie preparada para amarrar distintos objetos o cajas. Tenía las ruedas algo más anchas que la Stream, y su diferencial de deslizamiento limitado la hacía apta para circular por superficies deslizantes como la nieve o el barro.

Bajo el asiento, nos encontramos con un pequeño motor de 49 cm3 y dos tiempos refrigerado por aire. Sus 4,7 CV a 6.000 RPM apenas daban de sí para alcanzar los 50 km/h de velocidad punta, lo normal en un scooter de estas características y suficiente para manejar los 90 kilos de masa con soltura por la urbe. Una segunda versión (Up) aterrizó en octubre de 1985, adelantando el puesto de conducción para ofrecer un único espacio de carga en la zaga.

Honda Gyro (2)

La Honda Gyro Up era un scooter-pick up que ofrecía un área de carga forrado en goma de 450 x 570 mm, con una capacidad nominal de 30 kg

En diciembre de 1990 se introdujo la Gyro Canopy, con techo y parabrisas al más puro estilo de la BMW C1 y una caja posterior de 62 litros que se integra con el resto de la carrocería y, por ende, se inclina con ella. Para lidiar con el incremento de peso (129 kg), tanto los frenos como los neumáticos incrementaron su tamaño. En 2002 ya se habían vendido 62.600 ejemplares del Gyro Canopy.

Mientras que la Honda Gyro Up se dejó de fabricar hace más de una década, el Gyro X y Canopy aún continúan sus andanzas, especialmente en tierras japonesas. En marzo de 2008 se sustituyeron los motores de dos tiempos por unos cuatro. No será la moto con más espíritu RACER de las que hemos traído, pero sí que se merece un honesto hueco en nuestra lista.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.