Moto del día: Honda VFR 800 X Crossrunner (2015)

Moto del día: Honda VFR 800 X Crossrunner (2015)

Trail asfáltica con alma de sport turismo ¿Seguro que es buena idea?


Tiempo de lectura: 7 min.

Hoy toca hablar de la Honda VFR 800 X Crossrunner. Es una moto que, la verdad, no levanta mucha expectación ni está boca de la gente en las conversaciones moteras de barra de bar. Tampoco es un modelo que se deje ver por la calle, ni en las concentraciones de motos como Pingüinos. En esta última cita vi miles y miles de motocicletas y.… ahora mismo no recuerdo que ninguna fuera una Crossrunner.

Seamos realista, la Honda VFR 800 X está pasando con más pena que gloria por el mercado, y aunque no es un modelo muy longevo -puesto que la última generación data de 2015- lo cierto es que se siente bastante anticuada, por lo que no me extrañaría que en unos años desapareciera de forma silenciosa del catálogo de Honda.

Antes de nada, vamos a poner las cosas en su contexto. El modelo se presentó en 2011, ya bien entrada la fiebre de las trail, y abogaba por el concepto de trail asfáltica, este sí, bastante nuevo por aquella época y que después seguirían otros modelos como las Kawasaki Versys 1000, la Yamaha Tracer 900, o la propia Honda CB 500 X.

Honda VFR 800 X crossrunner 3

Las defensas tubulares y las luces auxiliares no dan el pego. Esta no es moto para atravesarte un desierto

La idea era ofrecer todo lo que la gente estaba buscando en una moto trail durante estos últimos años, que en esencia es la polivalencia. El tener un vehículo que tanto sirve para viajar, como para ir de ruta a hacer curvitas que como vehículo de diario. Una especie de navaja suiza motera. En concreto vamos a centrarnos en la segunda generación, que se puso a la venta en 2015 y continúa hasta la actualidad.

Los japoneses se olvidaron por completo de la faceta offroad y aventurera ,puesto al final la gente que sale al campo con estas grandes maxitrail son minoría. La Honda VFR 800 X Crossrunner es una moto fina urbanita y «chic» para ir por ciudad o por autovía con la máxima finura de funcionamiento y suavidad. Nada de mancharse de barro.

La moto en sí se parió reaprovechando muchos componentes de la Honda VFR 800. El motor, por ejemplo, es la misma unidad V4 de 782 cm3 y 107 caballos a 10.250 vueltas, mientras que algunas partes como el basculante trasero monobrazo también nos recuerdan a la mítica familia de sport turismo de Honda.

Honda VFR 800 X crossrunner 12

El resto de la moto, para que os hagáis una idea, va en consonancia con lo que nos tiene acostumbrado el fabricante japonés para sus modelos más exclusivos y de gama alta. Todo está fabricado con profusión, calidad y esmero. Desde el tacto de los diferentes mandos, los acabados, las botoneras, los materiales, las calidades… todo tiene esa exquisitez de las Hondas «caras».

A nivel de parte ciclo enturbia un poco el conjunto la horquilla delantera de tipo convencional. No es una horquilla mala ni mucho menos, pero hoy en día y por una moto que cuesta casi 14.000 euros nos rechina un poco. Al menos las pinzas de freno son de tipo radial, y ahora que lo pienso creo que esta es la primera moto que veo con pinzas radiales y horquilla convencional.

Respecto a los frenos en sí, no hay quejas. Esa pareja de pinzas muerden los discos delanteros con fuerza y tacto, consiguiendo un agrado de uso que muchas veces parece estar sólo al alcance de Honda cuando se esfuerzan por conseguir este tipo de sensaciones.

Honda VFR 800 X crossrunner 9

En general la moto prima el confort y el refinamiento. Ese motor V4 parece que tiene miel en vez de aceite en su interior. La suavidad y el tacto eléctrico son la nota dominante y raro será notar algún tipo de vibración por pequeña que sea. El embrague y la caja de cambios van en la misma línea, es el tacto Honda.

Mecánica aparte, su ergonomía tira mucho hacia la faceta turística con unas geometrías relajadas y cómodas que, sin embargo, hacen que perdamos algo de sensaciones en el tren anterior. No es una moto sport ni que invita a hacer la tumbada más bestia, sino que se disfruta con el refinamiento y el suave pasar de los kilómetros. El pasajero también es bien recibido y se puede disfrutar a dúo sin problemas.

Si me pongo a pensar… se me ocurren varios motivos por los que esta moto no ha conseguido hacerse un hueco en el mercado. El primero de ellos es que da la sensación de ser una moto antigua. Tanto por estética como por componentes, parece que pertenece a una década anterior.

Honda VFR 800 X crossrunner 4

A la ya mencionada horquilla convencional le añadiría (aunque algunos me tachen de loco) el motor V4. Vale que en su día fue un referente tecnológico, un propulsor exclusivo, y una mecánica pionera y puntera dentro de la casa del ala dorada. Pero seamos realistas, eso fue hace ya mucho, y hoy en día la mecánica V4 de Honda nos tira más por la nostalgia que por cualquier otra cosa.

No es un motor barato de fabricar, ni tampoco barato de mantener, tampoco su consumo es bajo precisamente, pero es que ni siquiera corre mucho o tiene un tacto muy lleno. Son 107 CV, cuando la principal rival de esta moto, la Yamaha MT-09 Tracer, con un pistón menos te da 8 caballos más y encima el motor es mucho más sencillo, compacto, ligero y económico. Vale que no tiene el tacto aterciopelado del V4, pero a cambio cuenta con mucho más nervio y usabilidad.

El otro punto donde ha flaqueado esta moto es quizá en la ausencia de personalidad. Es un producto aséptico, no disgustará a nadie, pero tampoco enamora. No tiene una personalidad propia e inconfundible que haga que la identifiques sin duda como una Honda VFR 800 X Crossrunner. Como ejemplo de esto podemos tener la Yamaha Tracer 900, que tiene ese aire gamberro, o la BMW R 1200 GS, con una apariencia de ser una moto muy técnica y tecnológica.

No hemos de olvidar que, aunque los compradores casi nunca usan las motos para offroad, sí que buscan esa imagen campera y aventurera en su vehículo e incluso contar con ciertas posibilidades offroad, porque al final vivimos de sueños y aunque usemos la moto únicamente para ir todos los días a la oficina, mientras estamos sentados en nuestra mesa nos encanta imaginar cómo quizá algún día podremos estar dando la vuelta al mundo con la «burra» que tenemos ahora aparcada en el parking.

A todo esto, le añadiría un precio quizá demasiado elevado. Esto es algo que ya ha pasado más veces. Los señores de Honda con según que modelos del catálogo se lo curran muchísimo y algunos de sus modelos son tocados por el dedo ¿divino? de Honda.

Esto implica que son motos con unos detalles y unas calidades asombrosas, pero a su vez hace que sus precios de tarifa de estos modelos normalmente sean bastante altos y que la gente se vaya a la competencia a comprar el modelo equivalente que está bien hecho sin más, pero que es bastante más asequible.

Honda VFR 800 X crossrunner 5En cualquier caso, quiero dejar claro que la Honda VFR 800 X Crossrunner me parece una gran moto pero que por A por B ha sido maltratada por el mercado. Precisamente el hecho de que se vean muy pocas por la calle para mí le da un valor especial y un halo de exclusividad muy interesante.

A nivel técnico la moto no deja de ser una virguería con soluciones muy particulares y el ya mencionado «toque Honda». El único dato que empaña un poco el conjunto es el peso, que se va a 240 kilos con los llenos ya hechos. Si quieres cogerte una, está a la venta por 13.800 euros nueva. De segunda mano están aguantando muy bien su valor y las unidades arrancan en unos 10.000 euros.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Jose
Invitado
Jose

Es que mira que es incongruente el tema de las grandes trail. Por un lado, la gran mayoría de usuarios de las mismas (y me incluyo) no salimos del asfalto nunca, al menos a propósito. Pero eso si, queremos que nuestra moto tenga pinta de poderte cruzar con ella el Sahara. Y así ha pasado…quitando la Tracer (que tampoco es que sea un bombazo de ventas), las que deberían ser lógicas (vamos, motos altas) languidencen en el mercado. Versys 1000 se ven poquísimas, Triumph está dejando morir a la magnífica Sport 1050, las BMW S1000XR son otro rollo, y también… Leer más »

Manuel
Invitado
Manuel

Hola, aquí tienes una en Pingüinos…., La mía.

Un saludo

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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