Moto del día: Honda XL 600 LM

Moto del día: Honda XL 600 LM

La trail "adventure" de la década de los 80


Tiempo de lectura: 4 min.

La Honda XL 600 LM es otra de esas motos trail clásicas de la década de los 80. Una moto de las de antaño: monocilíndrica, refrigerada por aire, peso no muy elevado y auténticas capacidades offroad. Todo ello iba acompañado de una comodidad muy razonable para los estándares de la época, además de un depósito de combustible enorme.

Estamos ante la trail adventure de la década de los 80. Quizá no fuera la más cañera ni la más rápida, pero sin duda era un gran opción para ponerte a viajar como un loco, por su fiabilidad a prueba de apocalipsis y su buen equilibrio general, que hacían de ella una moto muy completa sin destacar especialmente en nada, algo que es un poco el mantra de este segmento.

Nuestra protagonista derivaba de la Honda XL 600 R, la trail cañera y pensada más para un offroad rápido y agresivo de la firma del ala dorada. De ella tomaba el chasis y el motor, solo que los ingenieros decidieron añadir a la mezcla un carenado frontal, un asiento algo más cómodo y un depósito de 28 litros, que ya permitía viajar en serio con la moto.

Honda XL 600 LM 2

Mecánicamente estaba animada por el famoso motor monocilíndrico con cámara de combustión radial de cuatro válvulas (RFVC), como rezaba su inscripción en la culata.  Cubicaba 591 cc y era capaz de erogar unos nada desdeñables 45 CV de potencia a 6.000 vueltas mientras que el par era de 49 Nm a 5.000 vueltas.

La refrigeración era mediante aire, ahondando en ese concepto tan interesante de cara a viajes de aventura como es la sencillez mecánica. Por otro lado, la caja era de cinco velocidades, pudiendo alcanzar una punta de 161 km/h si te agachas un poco sobre el tanque.

Como podemos comprobar, a nivel prestacional son números suficientes y que permitían afrontar con garantías cualquier viaje de aventura, más aún en una época en la que las autovías españolas no estaban ni de lejos tan extendidas como hoy en día.

Honda XL 600 LM 3

En cuanto a suspensiones, no iba nada mal armada: una horquilla de 43 mm de diámetro y 229 mm de recorrido, de tipo convencional, obviamente. En el tren trasero un amortiguador central con el sistema PRO-LINK de Honda con bieletas completaba la pareja. Este último tenía 208 mm de recorrido y permitía diferentes regulaciones del hidráulico.

Aun así, la Honda XL 600 LM traía algunas innovaciones muy poco frecuentes por aquella época como las llantas de radios sin cámara, que hoy en día están empezando a ser el estándar en el segmento trail. También contaba con arranque por patada, algo que nunca viene mal, puesto que jamás te quedarás tirado si te falla la batería.

Es fácil reconocerlas entre la extensísima gama de motos de doble propósito de Honda, porque tenían la peculiaridad de venir con el motor pintado de un color rojo muy vivo, mientras que las llantas tubeless venían en color dorado (otra premonición japonesa de todo lo que vendría después).

Honda XL 600 LM 4

Pecaba de ser un poco pesada para los estándares de la época. En seco eran 150 kilos, pero lista para rodar  fácilmente podía llegar a los 180. La parte positiva de cargar con toda esa gasolina a cuestas es que la autonomía era enorme, pudiendo hacer más de 500 km con un solo depósito. El consumo, por otra parte, no era desmedido, rondando los 5 l/100 km.

Hoy en día son muy difíciles de encontrar en el mercado de ocasión. Es un modelo que no se prodigó mucho por nuestra geografía y eso hace que hoy queden muy pocas. Alguna vez me he encontrado unidades sueltas en las páginas de clasificados, pero los modelos disponibles a la venta en todo el país se pueden contar con los dedos de una mano, y me sobrarían dedos.

Los precios oscilan entre los 1.500 y los 4.000 euros, dependiendo -como siempre- del estado de conservación. Por la primera cifra te vas a llevar una unidad muy cascada y con todo un proceso de restauración por delante, mientras que por unos 4.000 euros con suerte podrías encontrar alguna unidad en estado de colección.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.