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Moto del día: Kawasaki H2 750 Mach IV

Un rápido viaje al pasado

Moto del día: Kawasaki H2 750 Mach IV

Todos o casi todos por aquí conoceréis la brutalidad de moto que presentaron los de Akashi hace unos años con la Kawasaki H2R, que es capaz de alcanzar 400 km/h, o su hermana más recatada con «solo» 231 CV, la Kawasaki Ninja H2, pero seguro que alguno no conoceréis el origen de la saga H2 de motocicletas ultraprestacionales de Kawa.

Hay que remontarse al año 1972 para encontrar la primera versión de esta serie H2; y como no podía ser de otra forma, sus cifras ya eran escandalosas, al menos para la época. Eso sí, la receta era totalmente distinta a las novedosas H2 actuales, pero igualmente muy pasional.

El motor era un rabioso y prestacional tricilíndrico en línea de dos tiempos de 748 cc, refrigerado por aire. Estaba alimentado por tres carburadores Mikuni VM30SC de 30 mm, con los que la moto tenía un consumo muy elevado y una autonomía muy escasa ,debido a un depósito no muy grande, de 16,7 litros.

Kawasaki H2 750 Mach IV 1

Era capaz de entregar una potencia de 74 CV a 6.800 RPM y un par motor de 77,4 Nm a 6.500 RPM, lo que le hacía alcanzar una velocidad máxima de únicamente 193 km/h. Eso fue debido a una aerodinámica poco trabajada, siendo sin embargo capaz de conseguir unas aceleraciones rapidísimas para la época, 0-160 km/h en menos de 13 s o el 0-100 km/h en 5 s.

Pero si todas estas cifras aún no te están asustando, imagina conseguirlas en un chasis finísimo de doble cuna de acero tubular, unido a un basculante de igual rigidez y material, sin duda había que tener un corazón muy grande para ponerse a sus mandos y roscarle al mango para buscar sus prestaciones máximas.

La amortiguación tampoco se encontraba a la altura del propulsor, atrás montaba un par de amortiguadores gemelos ajustables en precarga, y delante una horquilla telescópica sin posibilidad de ajustes, con unas delgadísimas barras de 36 mm y 140 mm de recorrido, que tenía un rendimiento muy pobre.

Kawasaki H2 750 Mach IV 3

En el apartado de frenos contaba con un disco delantero de 295 mm con una sencilla pinza de un pistón, y de la frenada trasera se encargaba un tambor de 203 mm. Las ruedas eran de 19 pulgadas delante y 18 pulgadas atrás, en las que se montaban unos neumáticos estrechos incapaces de trasmitir con dignidad la potencia y par que generaba el propulsor al asfalto.

La estética de aspecto clásico con faro redondo, grandes intermitentes, un asiento corrido de grandes dimensiones… desde luego no invitaban a pensar que estamos ante una de las motos mas rápidas de los años 70. Tan solo denota su carácter deportivo el bonito sistema de escape que cuenta con dos salidas por el lazo derecho y una sola por el lado izquierdo.

Quizá por eso la marca la anunciaba como una moto que no era para cualquier piloto, algo que no quedó del todo claro, pues pronto se ganó el apodo de “widowmaker” -enviudadora- en el mercado americano.

Kawasaki H2 750 Mach IV 2

El comportamiento se podía mejorar en parte gracias a la posibilidad de equipar un amortiguador de dirección hidráulico que se vendía como equipamiento opcional. Otra de las modificaciones que se le solía realizar era equipar un segundo disco en su horquilla delantera, para poder frenar de una forma mas eficiente un conjunto que pesaba 192 kg.

Así que si queréis una moto setentera que acelere como un cohete -aunque con humo azulado- no se me ocurre una moto mejor que ésta, quizá su rival directa, la Suzuki GT 750, tenga un comportamiento mas equilibrado, pero el motor de esta Kawasaki es aún mas rabioso y prestacional.

De modo que si os cruzáis con la oportunidad de comprar una no lo dudéis, vuestra felicidad os lo agradecerá.

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Sobre mí

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.