Moto del día: Malaguti Phantom Max 250

Moto del día: Malaguti Phantom Max 250

Una Piaggio con esteroides deportivos


Tiempo de lectura: 3 min.

En las últimas semanas hemos hablado de Malaguti y de su nueva generación de motocicletas, ahora bajo el paraguas del grupo austriaco KSR. La firma italiana, que celebra nada menos que su 90 aniversario, siempre se ha caracterizado por desarrollar modelos en los que se buscaba sobre todo el rendimiento. Con motores heredados fundamentalmente de Piaggio mantenían bajo el peso y construían una parte de ciclo rígida que permitía ir un paso más allá. Una buena muestra de ello es nuestro protagonista de hoy, el Malaguti Phantom Max 250.

Este scooter que vio la luz en 2006 se caracterizaba por ser en su momento el «dos y medio» con una de las mejores relaciones peso-potencia. Para poseer una cilindrada de cuarto de litro, en tamaño casi parecía una pequeña Phantom 50, algo que la hacía extremadamente ligera y ágil en ciudad. Pero al mismo tiempo su motor unido a su bajo peso hacía que en carretera y autovías de circunvalación pocos competidores pudiesen echarle el guante.

El corazón de esta moto era el motor Quasar de Piaggio con refrigeración líquida, un viejo conocido en la marca italiana, ya que iba montado por ejemplo en modelos como el X9, X8 así como en otras marcas del grupo (Aprilia Arrecife). Mientras en Piaggio o Aprilia motorizaba a un scooter GT, aquí los 22 CV a 8.500 RPM y los 20 Nm a 6.750 vueltas tenían una respuesta más deportiva. Y como Malaguti se había empeñado en dejar el peso en solamente 138 kg, sus aceleraciones eran de lo mejorcito de la época.

Para que pongamos al Malaguti Phantom Max 250 en perspectiva, podemos compararlo con lo que hoy en día podría se un competidor: el Yamaha X-MAX 300. Con 28 CV y un peso total de 179 kg cuenta con una relación peso-potencia de 6,39 kg/CV. El Malaguti por su parte declaraba 6,27 kg/CV, es decir, incluso mejor cubicando menos cilindrada y con 15 años a sus espaldas. Y para que nos hagamos una idea de su pequeño tamaño, la distancia entre ejes de la italiana era de 1.410 mm por los 1.540 mm de la japonesa, que además es 205 mm más larga.

A nivel de parte de ciclo contaba con una horquilla hidráulica delantera con regulación, así como un doble amortiguador trasero. Los discos de freno delantero y trasero eran de 220 mm de diámetro (pinza de doble pistón delante) y el depósito de 9,4 litros. La autonomía no era su fuerte y tampoco el hueco bajo el asiento; precios a pagar por contar con unas dimensiones tan contenidas. En cuanto a los neumáticos, montaba llanta de 13″ con ruedas de 130/70 y 140/60 delante y detrás, respectivamente.

Otro detalle interesante era su instrumentación formada por tres esferas. La izquierda (combustible) y la derecha (temperatura) eran analógicas mientras que la central contaba con una pantalla digital LCD de grandes dimensiones en la que se incluía tanto el velocímetro como el tacómetro así como los testigos de luces, intermitentes, etc.

Malaguti Phamtom Max 250

Malaguti Phamtom Max 250 con línea de escape RPM 80D-Raptor

Cuando salió a la venta, el Malaguti Phantom Max 250 tenía un precio de 3.800 euros. Hoy en día es fácil encontrar unidades por poco más de 1.000 euros en bastante buen estado, y sabiendo que el motor es duro como una piedra. Sigue siendo una magnífica opción para quien busque un scooter de segunda mano que sea ratonero para la ciudad pero que al mismo tiempo no se le quede pequeño si vive en las afueras.

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