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Moto del día: Triumph Bonneville

Una clásica de verdad

Moto del día: Triumph Bonneville

¿Por qué comprar un flan de supermercado cuando podemos utilizar la receta clásica de la abuela?. Este símil es el primero que me viene a la cabeza cuando pienso en una “Bonnie” actual y la comparo con las nuevas motos “clásicas” de otras marcas. No es por que sea una reinterpretación de una de sus motos icónicas mas clásicas, sino porque Triumph es una marca clásica con todas las de la ley, que ha ido actualizando la receta de su modelo para adaptarse a los nuevos tiempos sin perder lo que fue ese modelo en esencia.

Para ponernos en contexto tenemos que explicar que Triumph se fundó en el año 1885 por Siegfried Bettmann, un alemán que se asentó en Inglaterra, y que comenzó junto a su socio a fabricar motocicletas utilizando chasis de bicicletas reforzados, a los que acoplaban motores de la marca Minerva de 239 cc.

A partir de aquí y a modo de resumen, la historia de Triumph fue un éxito marcado por grandes etapas en el mundo de la competición y duros momentos de fabricación de material bélico para uso militar entre el inicio de la Primera Guerra Mundial y la finalización de la SGM.

Triumph Bonneville 1960

Triumph T120 Bonneville (1960) – Ejemplar subastado por Coys en 2016

Una vez terminados los conflictos bélicos, la marca vuelve a tomar impulso y con gran fuerza consigue ya en el año 1944 una producción de 11.000 unidades. Una vez asentados y con un crecimiento a todo tren, en el año 1959 y bajo la batuta de BSA que había comprado la marca unos años antes, nace nuestra estrella de hoy. Una motocicleta creada por el diseñador Edward Turner, el modelo T120 Bonneville. Este fue presentado en el Earls Court Motor Show de Londres con el nombre “Bonneville” como homenaje al récord de velocidad conseguido por Triumph en el año 1956 en el lago salado.

El modelo T120 fue el modelo dominante en la categoría de motocicletas de carreras de serie durante muchos años, con numerosas victorias en la Isla de Man y en el campeonato AMA de Flat Track. Poseía un motor bicilíndrico cuatro tiempos de 650 cc, refrigerado por aire, que entregaba en sus primeras versiones una potencia de 46 CV. Tenía una caja de cambios de cuatro velocidades y un peso de 183 kg, lo que hacía que el conjunto obtuviese una velocidad punta entorno a 180 km/h.

El modelo fue evolucionando y fue crucial en las ventas de la firma, mejorando sus prestaciones y componentes progresivamente, e incluyendo entre otras evoluciones sistema eléctrico de 12 voltios o frenos de tambor de doble zapata.

Triumph Bonneville 1962

Todo esto no fue suficiente para aguantar la embestida de los fabricantes japoneses en Europa, que importaban cada vez motos mas fiables, potentes y económicas; poniéndoles las cosas verdaderamente difíciles a los fabricantes europeos durante los años 70-90.

Triumph, ante esta ofensiva, tuvo que ponerse las pilas y desarrollar otros modelos de tecnología mas puntera y potentes para poder competir con los japoneses; naciendo así sus icónicos modelos tricilíndricos, equipados en modelos como la Daytona, la Trident o las mas actuales Street Triple o Speed Triple; pero eso sí, sin descuidar sus modelos clásicos como la Bonneville, que si bien se dejó de producir en el año 1989, retomó la producción una década después, resurgiendo a partir del año 2000.

Ésta decisión de cuidar sus modelos clásicos, que les habían llevado a donde estaban como marca, ha hecho que el panorama de hoy haya cambiado por completo, con un mercado que cada vez busca motos mas lógicas y funcionales. Parece que viendo su catálogo y actual número de ventas no estaban equivocados.

Triumph Bonneville Black 2000

Triumph Bonneville Black (2000)

El modelo del año 2000 tuvo gran expectación, pues era el resurgir de un icono que había estado en el recuerdo de multitud de moteros que o bien habían podido conducir una, o habían soñado con poder hacerlo. Para ello se buscó recrear la moto original pero con componentes actuales y de calidad. El propulsor que aumentó de cilindrada hasta los 790 cc, seguía siendo bicilíndrico, aunque ahora con doble árbol de levas en cabeza (DOHC) y mayor potencia. Entregaba 62 CV y tenía un par de 60 Nm a tan sólo 3.500 RPM. Para el sistema de alimentación se usaron dos carburadores Keihin de 36 mm con calentadores eléctricos para ayudar al arranque en frío.

El chasis era de doble cuna de acero con mayor rigidez y calidad en su construcción, y unido a una suspensión que corre a cargo de la firma Kayaba, con una horquilla convencional sin ajustes de 41 mm, y un par de amortiguadores laterales y frenos de disco en ambos ejes con pinzas de dos pistones que frenaban de verdad, hacía que la nueva Bonneville tuviese un tacto de moto actual, manteniendo la estética de los modelos originales.

En el año 2003 el modelo pasó a llamarse Bonneville T100, y en 2005 incorpora un nuevo motor que previamente había estrenado su hermana Thruxton de aspiraciones mas “deportivas”, y que aumenta la cilindrada hasta los 865 cc y la potencia hasta los 66 CV. En el año 2008, debido a la normativa anticontaminación Euro 3, es necesario incorporar un sistema de inyección, que queda totalmente disimulado con unos inyectores camuflados entre el cuerpo del acelerador que se diseña expresamente para parecer un carburador. También se añade un nuevo depósito de mayor capacidad y las carcasas del motor cambian del aluminio anodizado al color negro.

Triumph Bonneville 2008

Triumph Bonneville (2008)

En la actualidad, se sigue vendiendo el modelo Bonneville, y sigue siendo un referente y estandarte de la marca. Cuenta con dos motores de distinta cilindrada y varias versiones, el modelo que conocíamos como T100 pasa a cubicar 900 cc y se relanza el modelo T120 con la nomenclatura original, pero ahora con 1.200 cc. Ambos se encuentran dentro de lo que la marca denomina familia Modern Classic.

El modelo T120 es lanzado en 2016 y como mencionaba, retoma la denominación primigenia del modelo. Es el modelo que monta el motor bicilíndrico en paralelo de mayor cubicaje montado en una Bonneville a lo largo de su historia. Tiene la refrigeración líquida totalmente escondida para parecer un motor clásico refrigerado por aire, y un cigüeñal calado a 270º. El rendimiento en potencia y par es magnífico, con 80 CV a 6.550 RPM y un par de 107 Nm a partir de 3.100 RPM.

El modelo T100 2017 ha pasado a aumentar su cilindrada hasta los 900 cc y ahora al igual que el T120, está refrigerada por agua. Vuelve a tener, eso sí, un simple árbol de levas en cabeza (SOHC) -al igual que el modelo original de 1959-, por lo que el motor rinde menos potencia, pero genera algo mas de par que el anterior modelo T100 de 865 cc. Concretamente, entrega 55 CV a 5.900 RPM con un par de 80 Nm a 3.230 RPM.

Triumph Bonneville 2016

Triumph Bonneville T120 (2016)

Ambos modelos -T100 y T120- equipan todos los chismes electrónicos de referencia de última hornada de motos que nos facilitan la vida, como frenos ABS, luces LED, embrague antirrebote, pantalla con ordenador de a bordo con mil parciales y consumos medios, y eso sí, un simpático tapón roscado sin bisagra que tendrás que sostener en la mano o dejarlo junto al surtidor para que no olvides que estás ante una verdadera moto clásica.

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Sobre mí

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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