Moto del día: Yamaha YD Racer

Moto del día: Yamaha YD Racer

Creada en 1957, la YD Racer fue la primera máquina creada por Yamaha por y para la competición.


Tiempo de lectura: 5 min.

1961 fue un año clave para Yamaha. Y es que, tras haber iniciado tímidamente su presencia deportiva en los Estados Unidos allá por 1958, al fin se estrenaba en el Mundial siguiendo los pasos de Suzuki y Honda. Todo ello con una evidente intención comercial; pues de aquellas, y como bien sintetizó Francisco Xavier Bultó, “las ventas siguen a la bandera a cuadros”. Así las cosas, aquella primera temporada -en 125 y 250- se saldó con la disputa de cinco grandes premios, distinguiéndose de su competencia por el montar motores con dos tiempos mientras los de cuatro resultaban hegemónicos en el resto de la parrilla.

Además, aunque no hubo victorias tampoco se dieron fracasos sonados. Es más, en 250 logró puntuar para quedar sexta en el campeonato de constructores. Misma posición que la lograda por Fumio Ito -el piloto más representativo para la primera época de Yamaha en las carreras, así como futuro probador- en el TT de la Isla de Man. Una situación que, de cara a las siguientes temporadas, dejaba al equipo oficial en la situación perfecta para seguir experimentando y mejorando tanto en cuestiones mecánicas como tácticas y logísticas.

No obstante, todo aquello tuvo un prólogo y es que, obviamente, Yamaha ya se había fogueado en su país antes de verse con garantías como para ir al Mundial. De hecho, la marca coqueteó con las carreras en cuanto pudo, estrenando su primera máquina de competición en 1957 gracias a la iniciática YD Racer. Pero vayamos por partes. Así las cosas, lo primero que hemos de hacer es situarnos en 1955. Año en el que Yamaha estrena su gama con la YA1. Una sencilla pero efectiva turismo con 125 centímetros cúbicos. Eso sí, ya que la dirección de la marca intuyó a tiempo la popularización de los automóviles populares -y por ende la inmediata sentencia de muerte dictada a las turismo con octavo de litro- apostó fuerte por la deportividad presentando en 1957 la YD-1.

yamaha YD Racer (2)

Gracias a usar la YD-1 como base, Yamaha comenzó su exitosa carrera en el mundo de las dos y medio con los motores bicilíndricos de dos tiempos como principal seña de identidad.

Yamaha YD Racer, derivada de la primera dos y medio en la marca

Dominada por un motor de nuevo cuño con dos tiempos, dos cilindros en línea y 247 centímetros cúbicos, la YD-1 conquistó el favor del público japonés gracias a un tamaño compacto unido a un excelente comportamiento dinámico pleno de toque deportivo. Asimismo, se trataba de la primera dos y medio en Yamaha, demostrando así el interés de la marca en lo que a monturas deportivas se refería.

De hecho, revisando el archivo digital de Yamaha no es difícil toparse con alguna que otra imagen en la que los diseñadores de la marca, convertidos en improvisados pilotos, sonríen a cámara antes de encarar la salida en una prueba Off-Road. Y es que, aunque pueda parecer curioso, la YD-1 fue una base perfecta para ensayar con el diseño de las primeras motocicletas de campo producidas por Yamaha. Es más, en 1958 el propio Fumio Ito se desplazó hasta California a fin de hacer la primera aparición oficial de la marca en carreras extranjeras; precisamente, en una prueba de Cross disputada con una montura basada en el motor de la YD Racer.

Pero regresemos a 1957. Y es que, nada más aparecer la YD-1, en Yamaha se pusieron manos a la obra con el ensayo de usarla como base para la que, atención, iba a ser la primera máquina de la marca nacida por y para la competición. Un dato que, como cualquier fetichista de las genealogías moteras puede comprender, es a día de hoy el mayor atractivo histórico de esta, por otra parte, tristemente desaparecida montura.

yamaha YD Racer (1)

Con la YD-1 comenzó el proyecto.

Resulta llamativo lo bien que hizo las cosas esta marca, pudiendo pasar en tan sólo unos cinco años de no tener experiencia en competición a lograr buenos resultados en el Mundial

Aligerada hasta los 100 kilos -unos 20 menos que su “madre” de carretera-, maximizó las posibilidades de su bicilíndrico para llegar hasta los 26 CV. Doce más que los entregados por las mecánicas de serie. Con todo ello, en el calendario japonés la YD Racer se convirtió en una de las motocicletas más rápidas, destacando por su insólita aceleración frente a sus rivales más pesadas. Asimismo, su carenado -llamado “capucha de delfín” en otra muestra más del lirismo nipón a la hora de nombrar elementos cotidianos- mostraba la intención de estar a la vanguardia de la técnica. Eso sí, observar con detenimiento las únicas dos imágenes disponibles nos habla sobre cómo los técnicos aún estaban progresando a ciegas. Algo muy notorio en los acabados; de hecho, la primera Yamaha carenada de fábrica -y en serie- data de 1962. De todos modos, con sus aciertos y sus lógicos defectos la YD Racer fue la primera motocicleta de carreras diseñada por Yamaha. Algo que, sin duda, la coloca en primera línea del motociclismo histórico.

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Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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