A veces el más es más, es demasiado excéntrico o incluso atrevido y más si nos referimos a modelos que se han sacado del taller hace nada y que ya de por sí es demasiado extravagante. Cuando nos fijamos en marcas como Harley-Davidson sabemos que las motos que nos encontraremos no son las tradicionales y que suelen ser más especiales de lo habitual. Hace un tiempo lanzaron la Harley-Davidson Street Glide CVO, que es la versión más cara de todas, pero ahora un taller suizo ha querido pasarse el juego con una nueva customización que te hará verlo todo de manera distinta.
Esta modificación no ha sido aprobada por la marca americana, pero es evidente que en el taller de Bundnerbike saben lo que se hacen. Es un taller que combinan siempre las piezas originales con otras marcas como es el caso de Arlen Ness y lo hacen incorporando algunos componentes de fabricación propia. Sobre el papel no es más que una Street Glide CVO 2024, con el motor 117 original y sin muchas modificaciones, especialmente en la zona del chasis que sigue intacto, ¿pero qué le hace tan especial?
Una customización indiferente
No hay nada más preocupante que hacer una moto nueva en tu taller y que no tenga nada nuevo que mostrar. Ese es el principal problema de este nuevo modelo, que han lanzado desde el concesionario suizo. Es una moto más que nos podríamos encontrar en la calle. Solo han incorporado unas pegatinas de Harley-Davidson, las maletas laterales y el panel trasero, que si lo combinas con las empuñaduras al final del manillar, la leva de cambio y las llantas de repuesto de Arlen Ness hace que sea más espectacular visualmente.
Sus suspensiones no son nada del otro mundo ni son espectaculares, son un afinamiento de lo que tiene la versión de calle original. Viene con una horquilla invertida delantera y amortiguadores Öhlins, mientras que se combina con frenos Brembo. Entonces, ¿qué es lo que le hace tan atractiva? Solo han instalado un sistema de escape KessTech, que hace que tenga dos tubos de escape, uno a cada lado del chasis, que hace que sea más bestia de lo habitual.
El fabricante suizo se caracteriza por hacer modelos únicos y exclusivos, pero este cambio que han hecho no es más que una moto que seguramente se maten a producir en serie con la finalidad de que todos los usuarios de Harley se atrevan a probarla en masa siempre que estén dispuestos a pagar 81.500 dólares, que sinceramente, para una moto que no han hecho nada del otro mundo, es excesivo.
Este modelo no tiene nada que te invite a pagar esa millonada. Solo han añadido un manillar personalizado y una nueva horquilla que tiene unos acabados cromados en dorado que hacen que sea más espectacular y atractiva a la vista. Es una moto atrevida, pero que al mismo tiempo, nos recuerda que el mercado de la moto es distinto y que siempre habrá gente dispuesta a sacar dinero de donde no lo tiene para hacerse con un modelo que cualquier coleccionista evitaría tener en su garaje.


Alejandro Delgado
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