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Moto del día: Aermacchi Chimera

Una moto clásica con complejo de avión

Moto del día: Aermacchi Chimera

La Aermacchi Chimera es algo más que una moto, es un icono de diseño de la década de los 50, cuando lo futurista y la aviación eran tendencia. Su historia os sonará familiar. Efectivamente, Aermacchi significa en italiano «máquina voladora», y fue una empresa inicialmente aeronáutica, fundada en 1912. Acabada la Segunda Guerra Mundial, lo de seguir en el negocio de la aviación bélica estaba complicado, así que decidieron reinventarse. BMW hizo lo mismo pasada la PGM, de ahí salío la R 32.

Un país machacado por la guerra tira de las motocicletas para volver a motorizarse, y Aermacchi empezó a fabricar motocicletas en 1951, con una gama de motos utilitarias. Su primera moto de cuatro tiempos fue la Chimera. Su nombre en italiano, quimera, puede significar «sueño difícilmente realizable» o la criatura mitológica clásica con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón que echaba fuego. Digo yo que se referían a lo primero.

Se presentó en el Salón de Milán de 1955, a finales de año, con una acogida muy positiva de la prensa por sus líneas vanguardistas

Su diseño fue obra de Alfredo Bianchi (jefe de diseño de Aermacchi), que se inspiró en un boceto de la motocicleta ideal según el conde Mario Revelli di Beaumont, el cual había diseñado coches y competido con motos. Su carenado único está hecho a base de planchas de acero y aluminio, y se pintaba en esquemas bicolor. El enorme guardabarros delantero permitía el juego de suspensión saliendo de carretera.

Aermacchi Chimera 175 2

Aermacchi Chimera 175 – Fotografía: Mecum Auctions

Tengamos en cuenta que la aviación durante los años 40 tuvo una evolución bestial, desde los últimos biplanos de hélices hasta los aviones a reacción. Es más, Aermacchi fue uno de los contendientes de las carreras de velocidad con hidroaviones para el trofeo Schneider en el periodo de entreguerras, cuya aplicación práctica se materializó en los mejores cazabombarderos de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el M.C.72 (1934) sigue siendo el hidroavión más rápido del mundo a hélices: 709 km/h.

Pero volvamos a hablar de motos. La Aermacchi Chimera salió a la venta en 1956 con un motor monocilíndrico de 172 cm3 ubicado en posición horizontal con válvulas en cabeza (OHV) accionadas por balancines y cárter húmedo, recubierto de tan único carenado. Gracias a un carburador Dell’orto de 22 mm de diámetro tenía una potencia de 10 CV. Podría alcanzar los 110 km/h, pero iba más cómoda con cruceros a 100 km/h. Se conformaba con 2,5 l/100 km de gasolina.

Para su época, las prestaciones eran notables

La parte ciclo se compone de una horquilla telescópica para la rueda delantera de 17″, y con el mismo diámetro la trasera, con un monoamortiguador debajo del asiento inclinado 20 º. Los dos frenos eran de tambor, 160 mm de diámetro delante y 140 mm atrás. El cambio de marchas era de cuatro velocidades y la transmisión secundaria por cadena. La moto pesaba tan solo 122 kg.

Aermacchi Chimera 250

Aermacchi Chimera 250 – Fotografía: Desmogarage

En 1957 fue presentada la versión de mayor cilindrada, Chimera 250. Las prestaciones mejoraban ligeramente y solo cambiaba el motor, con 13,7 CV, y las relaciones de cambio. Podía alcanzar los 120 km/h y el consumo solo era de medio litro más cada 100 km. El incremento de peso era nimio, solo 5 kg.

Nótese la calidad de construcción, el depósito y el asiento forman parte de la misma pieza

A pesar de la originalidad del concepto y de la acogida inicial, no fue ningún éxito de ventas. De la Aermacchi Chimera 175 solo se fabricaron ¡119 a 125 unidades! hasta 1961, mientras que de la Chimera 250 salieron 177 ejemplares a la calle. Su último año de producción fue 1964. Actualmente es una moto con una cotización aceptable, más como pieza de diseño que por su valor en el motociclismo.

También hay que decir que Harley-Davidson compró la mitad de la división de motos de Aermacchi en 1960, y en 1974 los americanos se quedaron con lo demás. La producción se mantuvo en Varese (Italia) todo el tiempo. Cagiva, que también os sonará, se la compró a los americanos en 1978, y esa ya es otra historia…

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Jesús Guillermo Pozo Gallego

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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