Moto del día: Bultaco Chispa

Moto del día: Bultaco Chispa

Adicción por el trial desde la tierna infancia


Tiempo de lectura: 3 min.

En pleno auge de la industria española de dos ruedas, Bultaco decidió lanzar una minimoto de trial que fuese apta para pilotos de entre 6 y 14 años. Aunque ya contaban con una moto de trial de pequeñas dimensiones, conocida como Bultaco Tirón, no era adecuada para que los niños más pequeños se adentrasen en el mundo del equilibrismo y superación de obstáculos sobre dos ruedas. Espoleados por el lanzamiento de la Montesa Cota 25, la marca del pulgar presentaba así la Bultaco Chispa en 1974.

Inmediatamente la Bultaco Chispa fue un éxito de ventas, en parte gracias a que era idéntica a una Bultaco Sherpa T-325, pero miniaturizada. También ayudo a ampliar sus ventas el que fuese elegida la foto de portada del álbum El Mundo de las Motos, editado por Bimbo en 1975. Era ideal para que los más pequeños se iniciasen en la práctica del trial. Bultaco, con su amplia experiencia, supo desarrollar a la perfección un producto que cada vez era más demandado, ofreciendo una moto robusta y pensada para dar los primeros pasos en esta especialidad tan arraigada en España, y donde desde hace décadas dominamos con mano de hierro.

Como Bultaco no tenía un motor de menos de 49 cc, decidió emplear el que por aquel entonces tenía Ducati Mototrans, pero adaptándolo a sus necesidades. De esta forma, la marca catalana desarrollo un cilindro y culata de diseño propio (38×42 mm), consiguiendo que el motor de 47,6 cc elevase su potencia desde los 1,85 CV hasta aproximadamente 2,2 CV a 5.000 rpm.

El Mundo de las motos

Otro cambio que tuvo que incorporar estaba relacionado con el sistema de cambio de marchas. El motor estaba diseñado originalmente para que estuviese en el manillar, pero Bultaco rehízo el selector del cambio para que la caja de cambios de tres velocidades se pudiese accionar con el pie. De esta forma, los pequeños pilotos ya podían aprender directamente con marchas en vez de en motos de embrague automático. El arranque era de patada, con una palanca dura y corta en las primeras versiones que luego alargó y facilitaba el arranque por parte de los niños.

El chasis, de acero de simple cuna desdoblado en la parte inferior, era calcado al de la Sherpa T-325 tanto en diseño como en geometrías. Esta es la tónica general de la Bultaco Chispa, con muchos elementos idénticos pero más pequeños. Sin embargo otras, como manetas o palancas de selección, eran tomadas directamente del modelo adulto. Esto condicionaba un poco el manejo por parte de los jóvenes trialeros.

La horquilla telescópica, con una puesta a punto muy acertada, trabajaba en consonancia con el doble amortiguador trasero de la marca Betor. Los frenos eran de tambor en ambas ruedas (90 mm de diámetro). Estas combinaba una llanta delantera de 16″ con otra trasera de 15″, y sobre ellas, neumáticos Pirelli de tacos en media 2,00″ y 2,50″ delante y detrás respectivamente.

Con una capacidad del depósito de 1,75 litros, los plásticos y la decoración eran de nuevo un calco de las motos adultas de Bultaco. Con menos de un metro de distancia entre ejes (997 mm para ser exactos), la altura del asiento se encontraba a 635 mm. Eso sí, no hay moto perfecta y aunque la Bultaco Chispa era muy buena, un peso declarado de 42 kg hacía que para los más pequeños fuese algo pesada.

Hoy la Bultaco Chisca es una de la más queridas y demandadas entre los coleccionistas. Por ello, no esperéis pagar menos de 2.000 euros por una de ellas, mucho más que por otras Bultaco Matador, Frontera o incluso la propia Sherpa.

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