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Moto del día: Ducati Monza Junior 160

Bonita, cómoda, sencilla y divertida de conducir

Moto del día: Ducati Monza Junior 160

La Ducati Monza Junior 160 nació en 1964 como un producto destinado al mercado americano, donde siempre gustan las potencias altas. De hecho, el corazón de esta moto partía de un modelo ya existente de 125 cm3 cuya cilindrada se incrementó hasta los 160 cm3. Desafortunadamente, la Monza Junior 160 fue un fracaso de ventas estrepitoso que llegó en uno de los momentos más delicados para Ducati.

A primera vista, sus formas resultan agradables. Es sencilla, elegante y deportiva a partes iguales, el tipo de moto de la que cualquier propietario estaría orgulloso.  El diseño y el pulido de las piezas de fundición de aleación ligera eran excelentes, muy por encima del promedio de la época, pero el esmalte que daba brillo y protegía la pintura destacaba por todo lo contrario. El depósito de gasolina modificó sus formas a unas más cuadradas en 1966.

El compacto motor se asentaba en un chasis tubular de acero, con un solo tubo descendente delantero, usando el motor como miembro estructural. Las ruedas eran de 16 pulgadas, con frenos de tambor de zapata única en cada eje, muy dosificables y eficaces gracias al escaso peso del conjunto: 106 kilos de masa (108 kg a partir de 1965). Las modestas ruedas mantuvieron la altura del sillín a una distancia para casi cualquier persona.

Ducati 160 Monza Junior (4)

Los aficionados a los modelos Monza de la casa italiana le deben mucho a Fabio Taglioni, quien diseñó el primer sistema de apertura y cierre de válvulas accionadas por el árbol de levas sin muelle (desmodrómicas) tan característico de Ducati en 1954. Y también a Berliner Motors, una extinta empresa dedicada a la importación de numerosas motocicletas europeas en el por entonces próspero mercado de las dos ruedas en los Estados Unidos.

En aquella época, Ducati comercializaba con un modelo de 125 cm3 en el país a través de Berliner. Esta consideró que los conductores estadounidenses tendrían más interés en una moto un poco más grande, e instó a Ducati a modificar el bloque motor. Si bien los estadounidenses estaban más interesados ​​en un manillar elevado que en las rápidas y compactas europeas, siempre han quedado impresionados con las cifras.

El pequeño motor de la Ducati Monza Junior 160 quedaba conformado por un cilindro de 156 cm3 y refrigeración por aire. Con la ayuda de un carburador Dell’Orto UB22BS de 22  milímetros, podía entregar un máximo de 9,4 CV a 8.000 RPM. Asociado a una caja de cambios de cuatro velocidades (de tres durante los dos primeros años), podía empujar a la pequeña italiana por encima de los 100 km/h, un rendimiento similar al de una 125 moderna.

Ducati 160 Monza Junior (2)

El consumo medio rondaba los 2,5 l/100 km, por lo que podía rodar cerca de 500 kilómetros con un solo depósito

Con una relación de compresión de 8.2: 1 y arranque mediante patada, la Ducati Monza Junior 160 era fácil de arrancar, un atractivo para los nuevos conductores que no estaban familiarizados con las motos. La casa de Bolonia se enorgullecía de su “motor elástico” fácil de dosificar. No estaba destinado a ser una máquina deportiva, sino a ser agradable de usar en la ciudad y sin estridencias estéticas.

Ducati 160 Monza Junior (1)

Precisamente, una de las principales virtudes de la Monza Junior 160 era su sencillo manejo. Con una suspensión tarada hacia un comportamiento suave (horquilla telescópica Marzocci delante y doble amortiguador ajustable en la zaga) y una dirección precisa, podía atravesar rutas de curvas rápidas y llenas de baches sin que el cuerpo quedase resentido. Así que era económica, cómoda, fácil y divertida de conducir en el día a día.

A pesar de los esfuerzos de Berliner Motors y las consecuentes mejoras durante sus cinco años de vida, la Ducati Monza Junior 160 no se vendía bien; las japonesas empezar a atacar fuerte y los estadounidenses querían motores más grandes. Podría haber sido perdida en el olvido, pero los monocilíndricos desmodrómicos de Taglioni comenzaron a venderse como churros, dando continuidad a esta mecánica tan especial.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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