Moto del día: Honda VR 980 Concept

Moto del día: Honda VR 980 Concept

El prototipo de la marca japonesa que daría paso a la VTR 1000 F


Tiempo de lectura: 4 min.

La historia de la Honda VTR 1000 F Fire Storm (en foto de cabecera), que ya te contamos hace unos meses, comenzaba su andadura el 16 de diciembre de 1996 cuando, ante los medios oficiales de todo el mundo, la marca del ala dorada daba a conocer la motocicleta con la que se presuponía daría la réplica a las Ducati 916 del momento. Fue algo que nunca sucedió, al menos con esta versión F.

Pero unos años antes, la marca diseñó un prototipo denominado VR 980 Concept, con el que anduvo durante bastante tiempo haciendo diferentes pruebas y comprobando las posibilidades con las que contaba para crear una bicilindrica a la europea, que gustara a los norteamericanos y a la que los japoneses dieran su bendición.

Aquella Honda VR 980 Concept, un híbrido construido por Honda Racing América a partir de diferentes componentes de la marca, tenía una finalidad muy bien definida, la de extraer conclusiones finales sobre el comportamiento que la marca nipona buscaba en la motocicleta que se encargaría de rivalizar con las bicilindricas de alta cilindrada deportivas a lo largo y ancho del globo.

Honda VR 980 Concept 1

Honda VR 980 Concept

La Honda VR 980 Concept era el prototipo inicial que finalmente se convertiría en la VTR 1000 F, y con la que la marca japonesa probó todas y cada una de las posibilidades disponibles para crear una V2 al gusto de su clientela más exigente

Los técnicos del proyecto de la Fire Storm -o Super Hawk en Norteamérica- buscaban las prestaciones de la Ducati 916, pero sin perder eso que ha hecho de Honda la marca por antonomasia asociada a una alta calidad de fabricación y apoyada en dos virtudes muy bien definidas. Hablamos de la fiabilidad mecánica y una ergonomía por encima de la competencia, aspectos que la fábrica nipona siempre ha intentado dejar muy patentes en cada uno de sus productos.

Aquella VR 980 partía de la base de un propulsor de la XRV Africa Twin 750 del momento, alargando su carrera e incrementando el diámetro de sus cilindros hasta llegar al cubicaje de 980 cc, quedando la disposición en este caso a 52º, lejos de los 90º finales de la VTR 1000 definitiva.

Además, el chasis empleado para aquel prototipo fue el de una Honda NT Bross 650, muy similar al de una Honda NSR 250, por lo que el motor quedaba totalmente encastrado dentro del bastidor, al punto de tener que perforarlo en la zona de las bujías para poder acceder a ellas. Todo esto concedía a la VR 980 unas cotas más cercanas a las de una 250 de GP que a una deportiva de un litro.

Honda VR 980 Concept 2

Honda VR 980 Concept

Todo en aquella VR 980 estaba ensamblado de una manera milimétrica, uniendo el motor procedente de una trail con un chasis de naked de media cilindrada

Por otro lado, y a nivel parte ciclo, destaca su frontal que nos recuerda automáticamente a la que fue la primera Honda CBR 900 RR Fireblade (SC28) de finales de 1991, incluso portando en su frontal una llanta de 16 pulgadas, algo tan criticado por la mayoría de los probadores a lo largo de la historia del modelo de la marca. También las formas de su depósito nos sugieren unos trazos muy parecidos a la primogénita de la saga 900 RR.

Sin embargo, y si nos vamos a la parte posterior, el aire que nos llega es de la que por aquel entonces era una de las deportivas con más raza de la marca, la Honda VFR 750 R (RC30). Curiosamente, y habiendo usado el chasis de la NT 650, RC31 en código interno, no empleaban en este caso su basculante monobrazo, siendo de doble viga en este aspecto, quizás intentando no entrar en el terreno de la exótica RC30 y su genuina imagen trasladada después a las RC45, RC36, etc.

Aquel prototipo, que a la postre apareció junto a la VTR 1000 F en la presentación oficial de esta, sirvió para poder aclarar las ideas sobre la que definitivamente seria su V-Twin de gran cilindrada, y en la que se mantuvo aquella filosofía de la VR 980, pero orientando la conducción de esta y tacto general más hacia la carretera que a las pistas, para las que definitivamente diseñó la que sería su versión más radical de la VTR, la RC51.

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