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Moto del día: Yamaha RD 400

Una moto que iba más allá de los propósitos prácticos

Moto del día: Yamaha RD 400

Ágil, ligera, sencilla y fiable. Así se podría describir en pocas palabras a nuestra moto del día de hoy, la Yamaha RD 400. Este modelo fue el culmen de las bicilíndricas de dos tiempos de Yamaha en los 70, tras suceder a la exitosa RD 350. Una máquina capaz de llevarte y traerte del trabajo de lunes a viernes, suficientemente suave y cómoda para viajar, y una devoradora de curvas que sacaba su espíritu RACER a relucir.

Si bien el manejo para otros fabricantes japoneses seguía siendo un apartado secundario, la Yamaha RD 400 estableció un nuevo estándar que incluso podía humillar a otras motos de dos veces su tamaño. No era la más rápida del segmento con sus 170 km/h de velocidad máxima, pero el enfoque minimalista de la RD 400 era ideal para comerse las rutas asfaltadas más sinuosas en vez de los tramos rectos.

La Yamaha RD 400 era una moto muy polivalente, pero también intensa. Las pinzas de los frenos de disco, de 267 milímetros en ambos ejes, mordían con decisión; podía detener el conjunto al completo solo con la rueda delantera. Su corta distancia entre ejes de 1.330 mm, su capacidad para inclinarse hasta 27,5 grados y su peso de 165 kilos -con 4,5 litros de combustible-, la hacían increíblemente directa a la hora de cambiar de dirección y fácil de llevar.

Yamaha RD 400 (1)

La Yamha RD 400 fue la primera moto de producción con llantas de aleación de fundición montadas de fábrica

El motor también agradaba por su sensibilidad. Partía del bloque de la RD 350, pero con la carrera alargada en 8 mm. Eso se traduce en 398 cm3 capaces de entregar 44 CV de potencia y 41,1 Nm gracias a la ayuda de dos carburadores Mikuni de 28 mm. Al igual que ocurría con el equipo de frenado, el corazón de la RD 400 despertaba con un ligero giro de manillar, no hacía falta torcer la muñeca del todo para circular con alegría.

Es la forma de entregar la potencia lo que separaba a la RD 400 de todas las bicilíndricas de cuatro tiempos. Estos últimos destacan por llenarse de vida a partir de medio régimen y, aunque las revoluciones aumentan con determinación, ninguna daba todo su potencial de forma tan explosiva e instantánea como el motor de la RD 400. Circulando a fuego, las seis marchas de la caja de cambios tenían que ser engranadas al instante.

Yamaha también se esforzó en hacer una máquina que fuese silenciosa. En el lado de la inducción, se diseñó una gigantesca caja de aire para contener el ruido y, a la vez, pasar un volumen suficiente de aire para mantener los parámetros de aspiración del motor. A pesar de la buena intención de los ingenieros de Iwata, la RD 400 seguía siendo algo ruidosa al arrancar y al ralentí. Pero si te gustan las mecánicas de dos tiempos, no es una mala cacofonía.

Yamaha RD 400 (3)

Las motocicletas de dos cilindros de Yamaha empleaban el prefijo RD, abreviatura de “Race Developed”

La distribución de pesos favorecía a la parte trasera, así que podía levantar la rueda delantera a bajas vueltas con poco esfuerzo. En los días en los que la gasolina era barata, no importaba si tenía sed cuando se usaba con ímpetu, lo que importaba era que diese el máximo rendimiento. Pero las normativas de emisiones y ruido provocaron la desaparición paulatina de los motores de dos tiempos refrigerados por aire, y la Yamaha RD 400 abandonó el mercado en 1980.

Lo más mejorable en la moto sería una suspensión un tanto rudimentaria, pero era una moto que cumplía con todo lo que prometía: proporcionaba un rendimiento encomiable para las masas.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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