Moto del día: Yamaha XVZ13D Venture Royale

Moto del día: Yamaha XVZ13D Venture Royale

La Gold Wing de Iwata


Tiempo de lectura: 4 min.

La Yamaha XVZ13D Venture Royale es una moto que nos queda un poco lejos en el tiempo y también geográficamente. En el tiempo porque se presentó en 1986 y permaneció a la venta hasta 1993, y en el espacio porque no llegó a nuestro país, dado que era una propuesta orientada principalmente al mercado norteamericano.

Solo con ver la foto de la portada ya os podéis imaginar de qué «palo» iba esta moto. Estamos ante una gran turismo al estilo americano, una moto cuyo génesis podemos situar con el nacimiento de la Honda GL 1000 Gold wing. La gente de Iwata vio que este segmento era muy lucrativo ya que al tratarse de motos lujosas y con un elevado precio de tarifa, aunque no fuese un modelo de masas, cada moto vendida suponía pingües beneficios para la casa matriz.

La Yamaha XVZ13D básicamente era una evolución de la Yamaha XVZ12 que se había estado vendiendo de 1983 a 1985. La idea era ofrecer la moto más grande, tanto de tamaño como de motor, y con la mayor carga tecnológica posible para la época. Algo así como un escaparate, saber que tenías la moto más «top» a la venta, que ya no se podía ir más allá.

Yamaha XVZ13D Venture Royal 3

En el apartado mecánico contaba con un propulsor tetracilíndrico en V alimentado por una bancada de cuatro carburadores. Erogaba 96 CV de potencia a unas plácidas 6.000 revoluciones. La caja de cambios era de cinco velocidades y el giro llegaba a la rueda trasera a través de un eje cardán que no precisaba de cuidados ni mantenimiento.

La velocidad máxima no era su fuerte, pero tampoco lo pretendía. Esta no era una moto para correr, sino para viajar como un señor. Dado el tamaño del aparato y su cuestionable aerodinámica, dada la gran superficie frontal del conjunto, era capaz de alcanzar los 196 km/h de velocidad máxima.

Con 394 kg de peso lista para rodar, os podéis hacer una idea de que no era una moto ligera precisamente. Esto empañaba un poco las prestaciones generales de la moto, así como su consumo de combustible, que rondaba los 7,4 l/100 km. Imagino que la pareja de discos frontales de reducido diámetro y con pinzas de dos pistones tendrían que hacer horas extra para poder detener semejantes inercias.

En cualquier caso, esto era algo habitual en aquella década de los 80, tener motos que corrían mucho para lo poco que frenaban. Antaño la gente era más valiente, o más suicida, según se mire.

Yamaha XVZ13D Venture Royal 1

Sigo diseccionando los principales datos de este modelo y es que es una orgía de cifras opulentas y exageradas que rara vez nos encontramos cuando hablamos de vehículos de dos ruedas. Así, por ejemplo, la moto medía algo más de 2,6 metros de largo, mientras que la distancia entre ejes superaba los 1.700 mm. Cifras ideales para las largas rectas americanas, pero más valía que no te encontraras una curva en tu camino.

Por lo demás, ya os podéis imaginar cómo era la vida a bordo de la Yamaha XVZ13D Venture Royale. La postura era 100 % erguida y lo más relajada posible, mientras que el generoso asiento de doble altura acogía amablemente las posaderas del conductor, así como las de su acompañante.

El carenado frontal de generosas dimensiones, así como la cúpula elevada, contribuían a que no se te despeinase ni un mechón de pelo incluso circulando a altas velocidades. A todo esto, había que añadirle un equipamiento muy generoso, con el paquete completo de maletas y una interesante dotación tecnológica como el sistema de sonido y radio, un gadget que 35 años después sigue estando reservado a unos poquitos modelos tope de gama.

Desgraciadamente, Gold Wing solo hay una, y el icono ya se había creado alrededor de la moto de Honda. Los japoneses poco a poco fueron dejando huérfano este segmento de las grandes megamotos de turismo para el mercado americano y se centraron más en otro tipo de modelos. Ahora es cuando os diría por cuánto se venden en suelo patrio, pero lo cierto es que no he podido encontrar ninguna unidad en las páginas de ocasión.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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