Lo de los de Hammamatsu con la Suzuki SV-7GX es un golpe sobre la mesa. Una declaración en toda regla que recuerda que siguen vivos, con ganas de guerra y con más chispa. No se trata de una simple moto nueva, es la evolución lógica de una saga mítica que conquistaron a miles de moteros por su equilibrio entre carácter, sencillez y fiabilidad.
A simple vista, parece la típica crossover que busca contentar a todos, pero es algo distinto. No es una trail gorda ni una naked pura, es una moto con alma de V-Twin, cerebro electrónico y un cuerpo polivalente. Te sirve para ir al trabajo, como para salir un domingo a devorar curvas.
En Suzuki han sabido recuperar lo mejor de su ADN, ese espíritu SV que nunca se fue del todo y lo ha mezclado con tecnología actual lo que hace que sea una moto moderna que no solo funcione, sino que te haga sonreír cada vez que giras el puño.
Desarrollada a partir de la plataforma SV650, la SV-7GX fusiona la deportividad con la comodidad de conducción, trabajando especialmente la protección aerodinámica y la tecnología más avanzada del mercado. En su corazón, nos encontramos con el icónico motor bicilíndrico en V a 90 grados de 645 cc, un propulsor legendario en los japoneses, que es capaz de alcanzar la excelencia con unos simples retoques. Capaz de alcanzar los 73 CV y un par motor de 64 Nm, cumple con la normativa Euro 5+, combinando la suavidad con un par más que suficiente, lo que te da una experiencia de conducción fluida y sobre todo, segura.
Si nos fijamos en la parte ciclo, nos encontramos con un modelo que es más accesible que los anteriores. Lo hacen trabajando en su chasis, que ahora es un tubular típico de la familia SV, que guarda una gran rigidez y un bajo centro de gravedad, lo que permite que tenga esa agilidad que todos buscamos en una moto. Para mejorar la ergonomía, se ha trabajado en el manillar, que es más ancho y está más cerca del piloto, y un asiento que ha sido rediseñado, lo que garantiza una posición cómoda y natural para cualquier tipo de persona.
El renacimiento de una filosofía que muchos creían extinta. Eso es lo que ha supuesto la Suzuki SV-7GX, donde el placer de conducir sin filtros y con un toque canalla está a la orden del día. No viene a gritar “mira lo que tengo”, viene a invitarte a que te subas y te des ese placer de probarlo.
Es una moto real, para motoristas reales. No es esa diva de circuito ni una bestia de campo, es esa compañera de aventuras diarias, que te saca una sonrisa cuando arrancas la semana y lo hace con ese estilo y alma que todos han querido tener en algún momento. La Suzuki SV- 7GX es una moto que respeta el pasado, se adapta al presente y te invita sin decir palabra, a salir ahí fuera y recordar por qué amamos las dos ruedas.


Alejandro Delgado
COMENTARIOS