Menu

Moto del día: BSA Hornet

Una dura competidora en las pistas de tierra

Moto del día: BSA Hornet

Los años 60 fueron una época dorada para los aficionados a las carreras de motos en Estados Unidos. Fue un periodo anterior a la extrema especialización por segmentos, y máquinas como la BSA Hornet (1964-1967) se podían encontrar en todas las pistas no asfaltadas o incluso en el desierto. “Rápida, resistente, diseñado para un rendimiento superior en todos los terrenos y cualquier tipo de competición offroad”, decía su anuncio.

Motivadas por los Baby Boomers que recién estaban entrando en la adolescencia y ayudados por la campaña de Honda para convencer a los estadounidenses de que “conoces a las personas más amables” sobre dos ruedas, las ventas de motos pasaron de menos de 60.000 en 1960 a 609.000 importaciones en 1965. Mientras que la mayoría de venían de Japón e Italia, más de 33.000 fueron importadas de Inglaterra, en su mayoría Triumph y BSA de 500 a 650 cm3.

Muchas de esas personas que compraban estos últimos modelos las usaban para las carreras de aficionados de enduro y motocross. A pesar de la llegada de motores más ligeros de dos tiempos, el círculo de ganadores todavía estaba dominado por las grandes monocilíndricas y bicilíndricas. “El sonido del bloque de cuatro tiempos intimidó a algunas personas”, recuerda John Huetter, ex editor general de Cycle News, quien corrió un BSA Hornet a finales de los años 60.

BSA Hornet (1)

El desierto estadounidense puede parecer muy lejano a las calles húmedas de Inglaterra, pero la buena publicidad de las carreras era de vital importancia para BSA

A diferencia de los clientes habituales de BSA con la mentalidad puesto en lo económico, los pilotos estadounidenses querían potencia, velocidad y manejo, algo que los japoneses aún no podían entregar, pero sí BSA. Aunque se podía conducir en vías públicas, la Hornet se vendía sin faros, sin velocímetro y con tubos de escape sin silenciador; en una posición elevada para los modelos de la costa este y en una ubicación baja para los ejemplares de la costa oeste.

La BSA Hornet estaba motorizada por el bloque A65 de dos cilindros y 654 cm3 de la compañía, actualizado con nuevos pistones más resistentes y una cámara de alto rendimiento. El resultado eran 54 CV de potencia a 6.800 RPM, suficientes para mover con soltura los 173 kilos de masa hasta los 164 km/h. Las relaciones de la transmisión se alteraron para mejorar la aceleración y los frenos de tambor (los mismos que utilizaría la Gold Star) se optimizaron para mejorar la refrigeración.

BSA Hornet (2)

El motor A65 de BSA, conocido por sus formas aerodinámicas como “power egg”, estuvo en servicio de 1962 a 1973, cuando la compañía cerró sus puertas

Cada BSA Hornet salió de fábrica con un juego de neumáticos Dunlop K70 Gold Seal y un esquema de pintura Mandarin Red o Cherokee Red. A pesar del hecho de que la Hornet no estaba equipada con los elementos básicos para poder circular por las vías públicas, los propietarios podían instalar sus propias luces y un velocímetro para obtener las placas de matrícula. El tacómetro era la única instrumentación equipada de serie.

Los británicos fueron, con diferencia, la fuerza dominante en las carreras de motos offroad en ese momento. Sus potentes propulsores de dos cilindros en paralelo refrigerados por aire, los frenos de tambor en ambos ejes, y alguna variación en los amortiguadores traseros dobles y telescópicos en la parte delantera, las hacían increíblemente competitivas. La BSA Hornet tenía de hecho como mayor competencia a las Triumph TR6 y Norton P11.

Uno de los pilotos de fin de semana más famosos fue Steve McQueen, quien, además de ser propietario de los dos modelos recién mencionados, evaluó a la BSA Hornet en la edición de noviembre de 1966 de la revista Popular Science. La calificó como una corredora del desierto “entusiasta”, pero la encontró “terriblemente pesada”. El BSA Hornet se fabricó con pocos cambios hasta 1967, cuando los japoneses demostraron que podían rivalizar con las inglesas.

COMPARTE
Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Delco

Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.