Moto del día: Honda CBR 650 R (2019)

Moto del día: Honda CBR 650 R (2019)

Ahora sí, esta es la CBR que todos estábamos esperando


Tiempo de lectura: 5 min.

Una de las novedades más potentes de este año, aunque se presentó a finales de 2018, ha sido la Honda CBR 650 R, un modelo esperado por muchos y que en mi opinión vuelve a poner a Honda en la buena dirección después de unos años en los que no entendíamos algunos de sus lanzamientos.

La Honda CBR 650 R es en esencia el mismo concepto que nos proponía su predecesora, que se puso a la venta en 2014: Una moto sport, que no racing. Una tetracilíndrica racional y apta para todos los públicos que quieran una imagen cañera, un motor con picante y una postura de conducción algo más al ataque que la de las típicas naked.

La vieja CBR 650… la verdad es que no convenció a casi nadie. Era un modelo demasiado desdibujado, sin carisma, que no se sabía muy bien a quién estaba dirigido. No era especialmente deportiva, tampoco muy utilitaria. No tenía su feudo, un target de mercado que demandase ese tipo de producto, y la gente que se hacía con una llegaba un poco de rebote, o por exclusión de otros modelos.

Honda cbr 650 R 2014 6

Honda cbr 650 R 2014 – Aunque sutiles, unas pocas diferencias pueden cambiarlo todo

Pero ahora la receta ha cambiado, muy poquito eso sí, pero han añadido el ingrediente exacto para que sea un plato a la altura de un gran número de paladares. La Honda CBR 650 R de 2019 en esencia es igual que su antecesora pero mejor en todo.

El motor ha ganado algo de potencia hasta situarse en los 95 CV, pero además ha mejorado su respuesta en todo el rango de revoluciones, y ahora es una mecánica que no necesitas revolucionar mucho para despertar. Prácticamente entrega todo su par desde poco más de 3.000 revoluciones, algo impensable para los tradicionales tetracilíndricos de las R y que además implica un gran agrado de uso en el día a día o en carreteras reviradas.

Pero el plato fuerte ha venido con la parte ciclo. La CBR 650 se renueva con componentes de primera y que no son nada frecuentes en su segmento. La horquilla delantera pasa a ser de tipo invertido, regulable, y con 43 mm de diámetro, mientras que la frenada se actualiza con una pareja de pinzas radiales de dos pistones que muerden unos generosos discos de 320 mm.

Y no es solo eso, el diseño de la moto se ha actualizado y refrescado por completo, a imagen y semejanda de la Honda CBR 1000 RR Fireblade. El principal trabajo se ha realizado en las fibras y carenados que ahora son basante más afilados y cuentan con un mayor esmero en sus detalles, formas, y austes. Por otra parte, la iluminación ha pasado a ser full led.

Sin embargo, si nos fijamos en el resto de elementos de la moto vemos que muchos siguen siendo comunes a ambas, como el basculante, el colín o la mecánica, que por fuera sigue presentando el mismo aspecto. La ergonomía también se ha mejorado y ahora el tanque de combustible presenta mejores formas para que también podamos “conducir” con las piernas.

Dejando atrás los fríos números, creo que esta moto puede tener mucho potencial entre la gente, siempre que los compradores la entiendan. Estamos ante un modelo que se mueve en el concepto de la deportividad racional, deportividad para todos. Un segmento que había quedado algo huérfano en los últimos años ante la escalada de radicalidad de las deportivas al uso.

Esta moto es la típica que te comprarías para disfrutar de la conducción espirituosa y deportiva en vía pública. Un modelo que colmará tus espectativas en cuanto a diversión y curveo, siempre que no tengas en mente entrar en circuito con ella, porque para eso ya están las R antes mencionadas, mucho más preparadas. Además es una moto que gracias a su buena provisión de bajos y a su compromiso entre deportividad y comodidad, puedes utilizar como “utilitara” para tus recorridos de rutina y del día a día sin mucho inconveniente.

Me vienen a la cabeza las míticas Honda CBR 600 F a lo largo de sus cuatro generaciones (la de 2011 era otra cosa), motos que valían para todo. Nuestra protagonista de hoy es la digna heredera de tan ilustre y recordada familia, aunque quizá un poquitín más tranquila en el eje racionalidad vs locura.

Honda cbr 650 R 2019 12

Si nos ponemos a mirar el mercado en busca de propuestas similares, vemos que es complicado, por no decir imposible, dar con una equivalente más o menos directa. Un paso por detrás en ciclística, precio y potencia está la Kawasaki Ninja 650.

Si abandonamos el concepto carenado y con semimanillares, podemos toparnos con la Ktm Duke 790, la Triumph Street Triple, o la Yamaha MT-09, que andan en precios similares y cuentan con una ciclística similar y algo más de potencia. Y creo que esta es una de las fortalezas que tiene esta moto. Si quieres algo así: deportividad democrática, mezclada con un tetracilíndrico racional, la Honda CBR 650 R es única en su especie.

COMPARTE
Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Mario Jiménez