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Moto del día: Honda VF 1000 F

Una excelente moto eclipsada por sus coetáneas

Moto del día: Honda VF 1000 F

Cuando nació la Honda VF 1000 F en 1984 tuvo distintos nombres, según el mercado al que fuese dirigida. Los europeos la conocimos con la denominación VF 1000 FE, mientras que en Norteamérica fue bautizada como Interceptor. En abril de 1985 cambió su designación por VF 1000 FF para Europa, Canadá, Australia y Sudáfrica, manteniéndose el antiguo título en Estados Unidos.

Durante la primera parte de los años 80, Honda había decidido que el mundo iba a poseer y montar motocicletas V4. Con ese fin, se propusieron desarrollar una gama completa unidades de potencia con el fin de hacer olvidar las configuraciones mecánicas convencionales en línea o V-Twin. La idea tenía mucho sentido sobre el papel, pues se lograba un buen equilibrio entre una conducción suave y espirituosa a la vez que se mantenía un tamaño compacto.

Estéticamente, la Honda VF 1000 F no se llevará un premio por su belleza sin igual, pero tampoco produce un impacto visual negativo. Todo está donde debe estar, no hay nada superfluo, pero carece de la agresividad de una Kawasaki GPZ 900 R y de la practicidad de una BMW K 100 RS. Sin embargo, su medio carenado la hace suficientemente cómoda para viajar a velocidades de crucero por encima de los 120 km/h sin problema alguno.

Honda VF 1000 F (1)

La “elevada” posición de conducción se refleja en su manejo, pero solo cuando es llevada al extremo. Fuera de esos límites, la Honda VF 1000 F es una excelente moto muy versátil

El motor es una versión evolucionada del usado en la VF 750. El diámetro de los cilindros aumentó hasta los 77 milímetros y la carrera hasta los 53,6 mm, resultando en una capacidad real de 998 cm3. Los carburadores Keihin de 36 mm respirar a través de válvulas, entradas de aire y salidas de escape de mayor tamaño. La cabeza de los pistones también fue rediseñada, dando como resultado una potencia de 124 CV a 10.000 RPM y 89,4 Nm a 8.000 RPM.

La caja de cambios de cinco velocidades era muy parecida a la de su hermana pequeña, pero con relaciones sensiblemente modificadas para aprovechar mejor el par motor a bajas vueltas. A 160 km/h, la Honda VF 1000 F gira a 6.800 RPM, quedando aún margen para seguir subiendo de vueltas hasta alcanzar los 241 km/h de velocidad máxima. Aun así, la potencia se precipita gloriosamente en todo el rango de revoluciones por encima de las 4.000 RPM.

Dicha entrega se adapta a la naturaleza de la suspensión y la relajada posición de conducción. La horquilla delantera tiene un diámetro de 41 mm y es posible de ajustar en tres posiciones, al igual que el monoamortiguador posterior de tipo Pro-Link. Quizá su única pega la podíamos encontrar en su freno delantero. A pesar de contar con una pareja de discos de 276 mm con pinzas de cuatro pistones, la sensación era esponjosa y de poco mordiente inicial.

Honda VF 1000 F (2)

En la Honda VF 1000 F todo funcionaba como debería. De hecho, en comparación con muchas otras máquinas de principios de los 80, mejor de lo que debería. Fue un mal movimiento por parte de Honda que esta moto fuese lanzada entre un mar de productos potencialmente más emocionantes, pero ciertamente no mejores. La GPZ 900 R fue aclamada con gran éxito, al igual que la Yamaha FJ 1100, y a la vez dejaron al modelo del ala dorada en tierra de nadie.

Fotografías cortesía de Mecum Auctions.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Pues estéticamente me gusta más que sus coetáneas citadas, aunque bien es cierto que apenas he visto este modelo en vivo e «impresiona» más ver una de estas que una GPX por citar una.

Javier
Invitado
Javier

Me encanta aunque no creo que sea especialmente bonita. Sí que lo eran las FJy GPZ del momento, y entiendo que mucho más fiables, de ahí que le robasen muchas ventas. Si optabas por algo más confortable, como decís estaba la K, que llenó las carreteras españolas de motos…


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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