Menu

Moto del día: Honda VT 250 F

Una de aquellas ¿locuras? mágicas de los años 80

Moto del día: Honda VT 250 F

Seguro que muchos de vosotros no conocéis la Honda VT 250 y no me extraña, ya que nunca llegó a España, al menos por los canales oficiales de venta. Para poneros en situación os diré que se trata de una pequeña naked de altas prestaciones que los japoneses tuvieron en el mercado entre 1982 y 1990.

Cuando se presentó era realmente revolucionaria, puesto que apostaba por un esquema bicilíndrico en V a 90 grados, una mecánica sibarita para la época, donde lo habitual eran los dos en linea o directamente monocilíndricos, y en la gran mayoría de casos refrigerados por aire.

La Honda VT 250, gracias a las culatas de cuatro válvulas y a la refrigeración líquida, estaba muy por encima de lo que podía ofrecer una 250 normal de la época, ya que alcanzaba entre 35 y 40 CV de potencia (según versiones) a un régimen de giro bastante «molinillesco» de 12.500 vueltas.

Curiosamente se quedaba bastante cerca en prestaciones de aquellas cuarto de litro tetracilíndricas tan locas que empezaron a venderse en Japón poco después, a comienzos de los 90, como la Honda Hornet 250 o la Yamaha FZX 250 Zeal.

Honda VT 250 2

Para los que os lo estéis preguntando, sí, estamos ante la antecesora de la Honda VTR 250, moto que llegó a España en sus dos generaciones, a finales de los 90 y en 2007, pero que precisamente por su alto precio jamás ha llegado a tener gran repercusión en el mercado.

Con la Honda VT 250 original pasó un poco lo mismo, era una moto con tecnologías muy vanguardistas para la época, como el embrague hidráulico o el chasis de aluminio de doble viga reforzado. También empleaba parte de la estructura del chasis como conducto para mover el líquido refrigerante entre las diferentes partes de la moto; mientras que el disco de freno delantero de tipo inboard la daban una curiosa imagen de nave espacial.

En general toda la moto giraba en torno a eso, era una explosión de creatividad y de probar tecnología vanguardista. Algunas cosas funcionaban y se quedaban en futuros modelos de la marca, mientras que otras no acababan de convencer, como el sistema de frenado o el emplear el chasis como «manguito» y esas se quedaban en el baúl de los recuerdos.

Honda VT 250 4

La otra parte negativa es que todas estas chucherías e innovaciones hacían crecer el precio de tarifa y al final la gente no quería desembolsar tanto dinero por una sencilla 250, habiendo otras opciones más «gordas» a precios similares.

Aparte de la carrocería naked, con el clásico y sempiterno faro frontal redondo que tanto me gusta, los japoneses probaron suerte en el mercado local con la Honda VT 250 F, una versión semicarenada de la misma moto con cúpula frontal y algo más de protección aerodinámica. aunque también se llegaron a comercializar versiones carenadas en algunos mercados, la llamada Honda VT 250 Integra.

Como moto resultaba muy eficaz como utilitaria, pero a mayores se podía emplear con garantías fuera de la urbe, sobre todo si tenemos en cuenta que las velocidades a las que circulaba el tráfico en aquella época no eran tan elevadas como hoy en día.

Gracias a sus 160 kilos lista para rodar, los 40 CV cundían mucho y era una moto bastante ágil en curvas y tramos virados. Sin embargo, hay que ponerlo todo en su contexto, el equipo de frenos así como los neumáticos de «bicicleta» estaban bien hace 30 años, pero no se puede comparar ni por asomo a los estándares de hoy en día.

COMPARTE
Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

1
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Enrique
Invitado
Enrique

Honda vt 250 f , dispongo de una y la tengo en venta( integra)del año 82


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Delco

Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.