Moto del día: Kawasaki B8 125

Moto del día: Kawasaki B8 125

Fue la primera motocicleta íntegramente diseñada y producida por la marca sin necesidad de consultores externos


Tiempo de lectura: 4 min.

En la abundante y compleja historia industrial de Kawasaki Heavy Industries hay todo tipo de maquinaria. Desde equipamiento militar hasta trenes, barcos y aviones pasando por las motocicletas para acabar en el reciente material aeroespacial. De esta forma, para los esforzados nipones Kawasaki es todo un emblema económico absolutamente necesario para trazar la historia de su recuperación tras la Segunda Guerra Mundial. Un proceso complejo, en el que la industria automotriz jugó un papel esencial a base de pequeños vehículos industriales, automóviles urbanos y motocicletas como la Kawasaki B8 125 de 1962.

Un modelo ya muy evolucionado respecto a los primeros diseños de Honda y su motorización de bicicletas, encontrando así su hueco entre la emergente clase media profesional residente en las colapsadas metrópolis del archipiélago. No obstante, más allá de su importancia social la verdadera significación de la Kawasaki B8 125 es la de ser el primer modelo íntegramente diseñado y fabricado por la marca. Algo muy reseñable, ya que los primeros años de Kawasaki en el mundo del motociclismo están teñidos por la confusión que da el solapamiento entre ésta y Meguro. Empresa fundada en 1937 por un mecánico bastante avezado que durante la entrada de Kawasaki en el mercado de las dos ruedas sirvió como consultoría tecnológica hasta ser finalmente absorbida.

De esta manera, Kawasaki no daba un paso en falso. Creando modelos propios pero que en realidad habían sido diseñados por una firma con experiencia, ganando tiempo hasta que la acumulación de conocimiento técnico diera al gigante industrial la confianza necesaria como para liderar todos los pasos de creación, desarrollo y comercialización de sus motocicletas. Punto al que se llegó con la Kawasaki B8 125. La primera en llevar la firma de la empresa estampada en el bloque motor, iniciando así una historia indispensable para todos aquellos aficionados a las motos deportivas. Eso sí, sabiendo que ésta tiene un inicio más unido a lo urbano y práctico que a lo competitivo y potenciado.

Tras unos años delegando en empresas externas el desarrollo de sus motocicletas, con la B8 125 al fin Kawasaki firmaba todo el proceso de diseño y producción de un modelo

Kawasaki B8 125, la duración y el buen precio al servicio de las ventas

Siempre que uno tiene delante alguna montura deportiva de esas que erizan el vello y hacen segregar adrenalina ha de saber que, aunque sea un jarro de agua fría recordarlo en medio de esas sensaciones, ésta sólo es posible si casan las cuentas. Por ello, aún siendo muy interesante admirar la historia de la Honda RC142 y su desembarco en el Tourist Trophy de la Isla de Man, resulta absolutamente necesario comprender antes cómo aquella empresa pudo llegar a semejante grado de desarrollo gracias a vender máquinas tan sobrias como racionales y bien vendidas.

Con esto en la cabeza, hay que analizar a la Kawasaki B8 125 como el primer paso para el desarrollo de una marca a la que hoy en día todos asociamos con grandes y estruendosas motocicletas tumbándose al negociar una curva. No obstante, en 1962 esta montura urbana se ganó un hueco en el competitivo mercado japonés gracias a su mezcla de robustez y buen precio. Una mezcla imbatible, sabiendo que comprar este modelo era comprar tu máquina de transporte diario para muchos años.

Respecto al motor, éste era un monocilíndrico de dos tiempos con 125 cm3 capaz de entregar 11 CV a 8.000 vueltas. Todo ello para mover un conjunto donde la postura era erguida y cómoda gracias a un buen asiento y un manillar ancho y alto casi a la manera de una agradable bicicleta de paseo. Además, la estética se cuidó con numerosos detalles cromados como los guardabarros o el tanque de gasolina, presentando unas líneas prácticas pero no carentes de armonía y buen gusto estético.

kawasaki b8125 (2)

Para promocionar su dureza entre el público masivo, Kawasaki usó a este modelo como base para su primera motocicleta de competición escogiendo el motocross como la especialidad idónea de cara a probar su robustez

Ya fuera de sus cualidades mecánicas y de diseño, la Kawasaki B8 125 también tuvo un papel importante en el mundo de la competición. Y es que sobre su base se desarrolló también en 1962 la primera motocicleta de carreras de la marca. La B8M Red-Tank Furore. Protagonista del campeonato japonés de Motocross. Una competición escogida más por motivos publicitarios que deportivos, ya que siendo tan dura permitía resaltar el aspecto de la fiabilidad. Esencial para la venta de la B8 125 entre el público masivo, lo cual se hizo bajo el lema “Kawasaki es la motocicleta más fuerte en los circuitos más duros”. Y era verdad, porque tras el juicio del tiempo la Kawasaki B8 125 ha quedado como una de las urbanas más fiables del Japón de los sesenta. Una interesante pieza para coleccionistas de la marca.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Sinceramente, el "bicho" de las motos me picó ya siendo adulto y desde entonces no he parado de disfrutar una y otra vez hasta que lo he convertido en parte de mi profesión. Tan pronto te hago una sesión de fotos que te destripo un motor o te transformo una moto en cafe racer. Las motos son mi pasión y me encanta todo lo que les rodea