Moto del día: Yamaha SRX 600

Moto del día: Yamaha SRX 600

Considerada como la primera "naked" de la era moderna


Tiempo de lectura: 3 min.

Aunque es difícil establecer líneas temporales que definan perfectamente los cambios evolutivos que han sufrido las motos, muchos expertos consideran a la Yamaha SRX 600 como la primera naked de la época moderna. Algo que también ocurrió unos pocos años después con la Honda Hawk GT NT 650 y que aquí llegó de forma descafeinada como la NTV 650 Revere.

Pero este honor solo le ha llegado años después, al mirar la evolución que ha sufrido este segmento en los últimos años. La marca de los diapasones intentó utilizar la misma fórmula que ya le había dado éxito años atrás con la Yamaha SRX 400 y que luego aplicó, por ejemplo, en la SZR 660. Pero en ninguno de los dos casos dio con la tecla correcta aunque, sobre el papel, debería haber funcionado al ofrecer una moto divertida y ágil, todo lo contrario a las pesadas naked equivalentes de la época.

Fue en 1985 cuando a los de Iwata se les ocurrió coger el motor de la XT 600 y trabajar sobre él para poder ofrecer unas mayores prestaciones en una motocicleta que se iba a usar por carretera.

Yamaha SRX 400 de segunda generación

Yamaha SRX 400 de segunda generación

Para empezar, eliminó la culata anterior y montó otra de cuatro válvulas. La alimentación pasaba a estar controlada por un carburador doble de 27 mm e internamente se le montaba un eje de equilibrado que reducía las vibraciones. Pasaba a cubicar 608 cc (antes 595 cc), ya que el cilindro crecía un milímetro en su diámetro (96×84 mm).

En la primera generación (1985-1990), el motor ofrecía aproximadamente unos 42 CV, aunque aumentó hasta los 45 CV a 6.500 RPM en su segunda y última versión, la cual estuvo a la venta hasta 1997. El par motor máximo era de 52 Nm a 5.500 vueltas. La caja de cambios era de cinco velocidades y el arranque se lograba a patada.

Alrededor de este propulsor se construyó un chasis de acero de doble cuna cerrada. La horquilla delantera era telescópica y detrás recurría a un doble amortiguador Kayaba. A nivel de frenos, montaba dos discos delanteros de 267 mm con pinzas de doble pistón opuesto y uno trasero de 240 mm sobre llantas de aleación.

Yamaha SRX 600 01

La instrumentación presentaba una disposición curiosa, ya que el velocímetro estaba centrado (con el clausor de arranque desplazado ligeramente a la izquierda de la tija superior) mientras que el tacómetro estaba adherido a la derecha. Daba la impresión que, una vez diseñada, se dieron cuenta de que no lo habían incluido.

El peso era de 172 kg, siendo capaz de alcanzar los 170 km/h. La medida de sus neumáticos era de 110/70 y 150/60, ambas en 17″ de diámetro. La distancia entre ejes era de 1.379 mm, un poco inferior a la que podríamos considerar su equivalente hoy en día, la Yamaha MT-07, que tiene 1.400 mm.

Yamaha diseñó tres variantes de su SRX. Un año antes de lanzar la Yamaha SRX 600 había lanzado en Japón la SRX 250, tanto naked como con un pequeño carenado. También para su mercado interno, y como era habitual, estuvo disponible una SRX 400. Este modelo contaba en un principio con el mismo sistema de doble amortiguación trasera, pero cuando se lanzó la segunda versión pasó a tener un sistema monoamortiguador detrás y arranque eléctrico.

La 400 se diferencia de la 600 porque solamente tiene un disco delante. Además, las versiones de 600 que se vendían en Japón llevaban un radiador de aceite para mejorar la refrigeración. Como la Yamaha SRX 600 no fue un modelo demasiado vendido es difícil encontrar ejemplares a la venta en España. Son monturas fiables y que normalmente se venden entre los 2.000 y 3.000 euros dependiendo el estado y los kilómetros. Como curiosidad, en Italia se realizó una copa monomarca.

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Ender

Japan Rules!!

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roger
Invitado
roger

Tengo una del 89, ahora solo la puedo usar los fines de semana en Barcelona pero creo que jamás la venderé. La compré usada el 2000 con 22.000 kms y le he hecho 100.000 más. Con el tiempo el motor ha perdido algo de potencia pero sigue teniendo buen impulso. Me sigue enamorando estéticamente y las sensaciones son brutales, esa vibración del monocilíndrico, la ligereza en las curvas, la posición de conducción con el manillar corto.. Amor total smile

Cesar
Invitado
Cesar

Hola, escribo de argentina, conocí esta moto en una revista española y años despues llegaron al.pais unos cointarner con motos usada de ee uu, leibun aviso y recorde este modelo y fui a verla, pero tenia una caida y no compre.
Todavia me sigue gustando. Lek que en chile son muy comunes de ver todavia. Espero s algún dia, encontarme con una.

Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Era distinta al resto, peculiar, como las nombradas SRZ o posterior en el tiempo BT 1100, pero a mí me encanta, solo he visto un par en vivo y parece mentira que una moto que en teoría buscaba cierta simpleza, sea tan “cautivadora”, al menos para un servidor.

javier
Invitado
javier

Fue mi primera moto grande, después de la impala. Me encantaba, la estética en la época era insuperable. Era super ligera y super estrecha, asiento muy estrecho, semimanilalres estrechos, neumáticos finos….mucho par para la época y todo eso hacía que fuese inmensamente manejable. En curvas era un juguete. Si no me equivoco la SRX llevaba los mismos frenos que la RD 350, que para la época estaban super bien. También era vibrona en casi todos los regímenes. Pero lo peor, sin duda, el arranque a patada. Tenía truco, pero si se te calaba en caliente y tenías mal día…mejor dejarla… Leer más »


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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.