Menu

Moto del día: Yamaha SZR 660

¿Hacemos una R con el motor monocilíndrico de una trail? ¡¿A que no hay huevos?!

Moto del día: Yamaha SZR 660

Si repasamos la historia del motociclismo a veces encontramos motos absolutamente desconocidas, estrafalarias, inverosímiles… y ni siquiera tenemos que irnos muy atrás en el tiempo para encontrar estas peculiaridades históricas.

Hay veces que a los fabricantes les da por innovar y producir algo rompedor. De vez en cuando dan con la tecla y lo venden como churros como… la Yamaha T-Max, por ejemplo. Sin embargo, otras veces la cosa no cuaja y queda relegada al más absoluto ostracismo, algo que le ocurrió a nuestra protagonista de hoy: la Yamaha SZR 660.

Para su creación, la marca de Iwata decidió coger un motor ya conocido por animar la serie XT 660 y también a otros modelos de éxito, como la Ténéré (y más tarde a la Yamaha MT-03), y confiar en los italianos de Bergarda para instalar alrededor de él una parte de ciclo deportiva que le permitiera defenderse en los campeonatos Supermono tan de moda en aquella época y crear así una moto muy divertida.

Yamaha SZR 660 2

Yo me imagino el génesis de nuestra protagonista de hoy como una conversación en la oficina de Belgarda en la que un ingeniero le dijo a otro: «Oye, ¿fabricamos una R monocilíndrica?». A lo que el compañero le respondió desde la mesa de enfrente: «¡¿A que no hay huevos?!». Y así nació la Yamaha SZR 660 (al menos en mi cabeza).

Porque básicamente esta moto era eso: un producto con carenado envolvente, semimanillares, postura de conducción, asientos, y ergonomía de deportiva; y una parte ciclo de deportiva. Y a todo ello le ponen el motor de una enduro o de una trail.

El monocilíndrico de 650 cm3 es una mecánica tosca, que vibra y que nos recuerda a usos algo más… rurales y agropecuarios. El motor se acaba a 7.000 vueltas y la potencia máxima era de 48 caballos, apta para carné A2. Es el motor de una trail: par antes que potencia, en concreto 56 Nm a 5.000 vueltas.

Esta mecánica japonesa contaba con la conocida culata de cinco válvulas de Yamaha, tres de admisión y dos de escape, y además estaba alimentada por una pareja de carburadores gemelos. Pero Yamaha ponía poco más que el motor, la instrumentación, la rueda delantera y los carburadores, mientras que el resto se lo confió a Belgarda, con quien ya tenía una estrecha relación.

Yamaha SZR 660 3

¿Y qué hicieron los italianos? Pues aunque parezca increíble, instalar el motor en el magnífico chasis que habían desarrollado nada menos que para la Yamaha TZR 250. Pero no quedó ahí, porque también le pusieron el mismo basculante asimétrico tipo banana, la misma llanta trasera y lo aderezaron con un freno delantero con pinza Brembo, horquilla invertida Paioli con barras de 41 mm, monoamortiguador trasero Marzocchi y un escape Lafranconi.

Estéticamente fue muy controvertida en su momento. Se nota la influencia transalpina y que Belgarda quiso crear algo diferente a lo existente. Tiene ese toque tan característico, redondeado y colorido de los productos de comienzos de la década de los 90. La parte delantera era más convencional, pero la trasera siempre fue más difícil de asimilar.

En el fondo he de reconocer que esta moto me mola precisamente por eso: es un sinsentido, no hay otra igual. El caso es que contaba con unos frenos de buena calidad y una protección aerodinámica digna. La horquilla invertida le daba muy buen dinamismo y aplomo. Y eso por no hablar del chasis que era de tipo doble viga, muy rígido. El peso alcanzaba los 179 kg en orden de marcha, bastante ligera teniendo en cuenta el gran peso de su propulsor..

Con un motor a la medida de las necesidades, incluso un bicilíndrico de 650 cm3 y 20 CV más que Yamaha nunca ha tenido, habría sido una moto muy a tener en cuenta, porque es de justicia reconocer que en aquel entonces era complicado encontrar motos de media cilindrada con ciclísticas de calidad. De hecho, con esta moto se hacen mil y una diabluras: desde volver a montarle el motor de dos tiempos para el que se diseñó el chasis pasando por quitarle los carenados originales y montar los de la TZR 250.

Sin embargo, esta moto es como es, y aun con eso estuvo desde 1995 hasta 2001 a la venta, imagino que para dar salida al enorme stock de unidades a la venta que tenían en la fábrica. Hoy en día puedes encontrar alguna suelta en mil anuncios por precios que rondan entre 1.000 y 2.000 euros. Una forma barata de hacerte con una moto exclusiva.

COMPARTE
Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

6
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Javier
Invitado
Javier

Qué poquitas se ven y qué mona era !! No recuerdo si era una moto o cara o barata, pero para pasarlo bien, como pack no estaba nada mal, era muy compacta y fácil de llevar. Como dices el motor era un poco agrícola, pero en esos años era algo más o menos habitual y a lo que estábamos acostumbrados…Creo que se comercializó un poco después de la bonita Honda XBR y de la exclusiva Gilera Saturno…..Lo que sí aportó era «el botón mágico», que su bonita predecesora, la Yamaha SRX en su versión para el mercaddo español no tenía,… Leer más »

Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Tocándome la fibra!!!, el año pasado probé una, incluso subí el puerto de Navacerrada con ella, que sonido, que carácter y que divertida, un juguete, me encantó, no así su posición demasiado racing para mí, y como juguetito ya tengo la Tuono 2T, eso me hizo replantear su compra y buscar algo más turístico para las escapadas a dúo, junto a la TRX 850 otra rareza por aquí, de niño me llamaba mucho la atención, aquí cerca de mi barrio hubo una en azul, del 98 y me fascinaba por estética y ser distinta a todo. Una pena que a… Leer más »

cacho_perro
Invitado
cacho_perro

Curiosa moto cuanto menos… la recuerdo de alguna prueba en una revista donde decía que era tosca, muy tosca a bajas revoluciones, lo cual hacía jodida su conducción en ciudad… y los usuarios en los foros comentaban que era una ruina también con el tema neumáticos, pues el trasero se lo pimplaba en apenas 4-5000 km por sus «pistonadas» (y no era barato en esas medidas precisamente) e incluso bastante menos como hicieras conducción deportiva «de más»…

En fin, especialita desde luego…

Tanausú
Invitado
Tanausú

Faltó quizá indicar que esta moto nació por y para la categoría Supermono que obligaba usar motores monocilindricos. Siendo ese su objetivo más que las ventas. Pero luego llegó la Ducati Supermono con 70 CV y se las comieron.

ender
Editor

Hola Tanausú. Sí, lo hemos comentado. Tercer párrafo, nombramos el campeonato Supermono. Al final, como sabían que no iban a poder conseguir resultados en él, lanzaron una copa monomarca sólo para la SZR 660.

Jose
Invitado
Jose

Que moto más curiosa, no la conocía.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Delco

Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.