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Moto del día: Aprilia Dorsoduro 1200

La hypermotard más loca venida de Noale

Moto del día: Aprilia Dorsoduro 1200

La Aprilia Dorsoduro 1200 es otra de esas locuras que a veces les da por hacer a los fabricantes de motos del viejo continente. Las supermotard llevaban ya unos años «petándolo» en el panorama motociclístico mundial. Eran motos derivadas de las enduro de campo, pero con frenos, ruedas y suspensiones adaptadas al mundo del asfalto.

Al ser muy ligeras y ágiles fueron toda una fuente de diversión para pilotos, especialmente en tramos lentos y revirados donde las R «de toda la vída» más aparatosas y pensadas para velocidad pura, poco podían hacer contra estas.

Entonces, viendo el filón de las supermotard, a un puñado de frabricantes se les ocurrió rizar el rizo y doblar la apuesta: así nacieron las hypermotard. Estaban la Ducati Hypermotard, la KTM 950 Supermoto y nuestra protagonista de hoy, la Aprilia Dorsoduro 1200. Modelos que partían de ese concepto de moto alta, desnuda, con nula protección aerodinámica y gran distancia entre ejes (para entrar cruzado en todas las curvas) y le añadían un motor gigante.

Aprilia dorsoduro 1200 1

La Aprilia Dorsoduro 1200 perdía un poco en agilidad respecto a las supermotard de toda la vida al ser una moto algo más grande y también más pesada por «culpa» de su enorme motor biperólico bicilíndrico en V.

A cambio se conseguía una respuesta ridículamente contundente al puño del gas. 130 CV en una moto de estas características y con unas relaciones de cambio más bien tirando a cortas… prácticamente era una invitación a ir haciendo caballitos todo el rato.

Sin embargo, a diferencia de sus principales competidoras de Ducati y KTM, no era una moto tan «gamberra», sino que la Dorsoduro se enfocaba más en la precisión en la conducción y en la eficacia, en vez de en esa faceta puramente rebelde y acrobática. Aprilia siempre nos tiene acostumbrados a unas partes ciclo magníficas y la Dorsoduro no era una excepción.

 

De hecho, en lineas generales a nivel de chasis es la misma moto que la Aprilia Dorsoduro 900 que probamos aquí hará un año. La hermana mayor contaba con unos frenos algo más gordos (pinzas de freno Brembo) y un amortiguador trasero más robusto. Pero el resto de elementos como la careta frontal y el faro, el colín con los escapes centrales por debajo del asiento… son comunes a las tres motos.

Seguimos ante el mismo chasis mixto que combina una parte multitubular de tipo trellis construido en acero con una sección inferior conformada por dos grandes pletinas de aluminio. Ambas se unen mediante unos gruesos pernos. El basculante es idéntico y tiene esa factura exquisita en la que parece formado por dos brazos unidos a cada lado.

Estuvo a la venta entre 2011 y 2015, año tras el cual se cesó la producción. Su hermana pequeña, la Aprilia Dorsoduro 750, aguantaría un par de años más, hasta 2017 en el mercado, momento en el cual la Dorsoduro 900 se quedaría como la única representante de esta familia.

Aprilia dorsoduro 1200 9

 

El problema con la Dorsoduro es que es una moto muy de nicho. Esto es aplicable a cualquiera de sus cilindradas, pero para la 1200 todavía más. Es una funbike, una moto que solo sirve para cogerla el fin de semana y pasártelo bomba por puertos de montaña, que no es poca cosa, ojo.

El tema es que si también necesitas que la moto te lleve al trabajo todos los días o incluso hacer algún que otro viaje por autovía entonces, o te compras otra moto a mayores de la «espaldadura», o no es un modelo hecho para ti. Recuerdo estar una semana conduciendo la Dorsoduro y cogerla auténtica manía en mis desplazamientos por ciudad rutinarios. Eso sí, era salir a carreteras comarcales y casi llorabas de la felicidad. Es una moto muy específica, para un uso muy concreto.

De segunda mano hay pocas unidades a la venta, ya que nunca fue una moto muy vendida. Las cotizaciones arrancan en unos 5.500 euros. En general todas están bastante bien cuidadas, ya que no son motos a las que se las suela dar un uso intensivo del día a día sino algo más esporádico. En lineas generales la fiabilidad es a prueba de bombas, por raro que pueda sonar, y estos bicilíndricos de Aprilia aguantas sin problemas kilometradas altas.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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