Moto del día: Yamaha YBR 125

Moto del día: Yamaha YBR 125

Movilidad universal


Tiempo de lectura: 6 min.

La Yamaha YBR 125 es otro de esos modelos clave que han contribuido a la buena fama de Yamaha como fabricante de motocicletas sencillas, pero robustas e indestructibles, capaces de poner en marcha a un país entero por poco dinero. Es el mismo espíritu con el que apareció su primer modelo, la Yamaha YA-1.

Estamos ante una naked sencilla, asequible, muy dura y polivalente; un producto que suele ser especialmente valorado en países en vías de desarrollo, donde mucha gente no tiene para comprar coches ni motocicletas de gran cilindrada, y estas pequeñas 125 se convierten de facto en el vehículo familiar de muchas personas.

La Yamaha YBR 125 tiene la misma filosofía espartana y duradera de otros productos como las Honda CG 125 y posteriormente las Honda CBF 125. De hecho, es heredera de la mítica Yamaha SR 125, siglas que hoy en día aún perduran en la memoria de muchos moteros españoles.

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El modelo se puso a la venta en nuestro país en 2004 para sustituir a la ya citada Yamaha SR 125. Venía con unas líneas más actuales y modernas que su predecesora, la cual tenía un diseño anclado en los 80. Aun así, era muy continuista con la estética naked neoclásica.

Unos años después llegó la Yamaha YBR 250, con idéntica filosofía, la última cuarto de litro de Iwata que se ha vendido en nuestro país, ya que después vino el carné A2 y esta cilindrada cayó en el olvido.

Tenía un faro circular, formas redondeadas y un diseño que no buscaba arriesgarse sino sencillamente pasar desapercibido y agradar a la mayor cantidad de público posible, ya que esta era una moto de vocación mundial que iba a venderse a lo largo y ancho del globo en numerosos países de culturas bien diferenciadas.

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A nivel mecánico contaba con soluciones sencillas y archiprobadas. El motor era un monocilíndrico de dos válvulas y refrigerado por aire. De 2006 a 2008 aun venía de fábrica con carburación, aunque la norma Euro 3 obligó a Yamaha a incorporar la inyección electrónica, y con ella se ganó en facilidad y agrado de uso, así como en un menor consumo de combustible.

El motor era sumamente sencillo y eso hacía que las labores de mantenimiento, así como las reparaciones, pudieran realizarse por personal poco cualificado y con un puñado de herramientas básicas, incluso en los lugares más remotos.

La caja de cambios contaba con cinco relaciones, aunque se echaba en falta el pedal de arranque o kick-start, que te puede sacar del apuro en más de una situación. Es de justicia reconocer que esta mecánica siempre fue un paso por detrás respecto a los diseños de Honda en lo que a consumo y eficiencia se refiere.

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Yamaha YBR 125 – Fotografía: Zbigniew.czernik (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0

La Yamaha YBR 125 carburada venía a consumir unos 2,8 l/100 km en los modelos carburados, cifra que bajaba hasta los 2,4 l/100 km en las posteriores versiones con inyección electrónica. Para que os hagáis una idea, la CBF 125 se conformaba con unos pírricos 2,2 l/100 km.

A nivel de parte ciclo venía con el paquete básico. Delante montaba una horquilla convencional de reducido diámetro y recorrido, mientras que atrás los amortiguadores gemelos seguían estando presente para conectar directamente el subchasis con el basculante, sin bieletas ni mecanismo alguno de progresividad.

En el apartado ciclo se repetía la misma filosofía: sencillez, economía y componentes vetustos pero confiables. En la rueda delantera un disco de freno con pinza de un pistón se encargaba de detener el conjunto, mientras que atrás seguía manteniendo el antediluviano freno de tambor. Y es que en el fondo no hacía falta más para los 126 kg de peso y apenas 10 CV que tenía la moto.

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Las llantas de 18 pulgadas de diámetro le daban un plus de confort y estabilidad al circular por carreteras muy rotas y bacheadas o directamente por caminos. Se pasaba a la moda de las llantas de aluminio y además contaba de serie con una pequeña parrilla porta objetos en el colín.

¿Para qué sirve esta moto? ¿En qué es buena? Pues hoy en día he decir que en las carreteras españolas tiene un poco complicado hacerse un hueco. En Europa las 125 han quedado relegadas al papel de motocicletas urbanas principalmente, y para este rol siempre va a ser más eficiente un scooter por su mayor comodidad y capacidad de carga.

La Yamaha YBR 125 tiene un aire más polivalente y universal. Es una moto que funciona con mucha dignidad en ciudad, pero que también puede circular por carreteras comarcales y estropeadas, y si me apuras también por caminos de tierra.

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Yamaha YBR 125 – Fotografía: Zbigniew.czernik (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0

Es en esta vertiente multifacética donde desarrolla todo su potencial, pero como digo, es difícil imaginar estos escenarios en España. Aun así, puede ser muy buena ciudadana para todos aquellos a los que no les gusten los scooters y prefieran una moto de marchas de las de “toda la vida”.

Hoy en día se pueden encontrar a precios verdaderamente ridículos si sabéis buscar bien. A veces salen a la venta unidades carburadas por poco más de 600 euros, mientras que si os queréis ir a por alguna de inyección, entonces habríais de gastaros algo más de 1.000 euros. Parece poca diferencia, pero lo pensáis bien, es casi el doble de precio, tenedlo en cuenta.

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A nivel de fiabilidad, ya he remarcado su carácter robusto, y en el improbable caso de que se le rompiera algo, las reparaciones cuestan “cuatro pesetas”. Y es que en el fondo es el leit motiv de esta moto: usar y volver a usar hasta la extenuación gastando el menor dinero posible en mantenimiento y averías. Quizá por ello tenga bastante sentido entre profesionales del reparto y todos estos nuevos glovers que pueblan actualmente las principales ciudades españolas.

Aun así, Yamaha sigue apostando por esta idea en la actualidad, y en 2018 presentaron a su sucesora natural, la Yamaha YS 125, que en esencia es la misma moto pero con maquillaje estético y unas cuantas “chuches” para seguir manteniéndola fresca.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Esteban
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Esteban

Es curioso que España le hagan tan pocos kilómetros, acá en Colombia se van por arriba de los 70.000 Km. Lamentablemente por estos lados Yamaha es una de las marcas más robadas y precisamente este modelo es uno de ellos, en parte a qué es una de las más vendidas lo cual la lleva a tener más índice de accidentes, generando una oportunidad de negocios a los amigos de lo ajeno vendiendo los repuestos más baratos.


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Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablaran de velocidad y seguridad, y sobre todo mujeres que aportaran información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto :  ¡Gas amigas!