Moto del día: Yamaha YR-1

Moto del día: Yamaha YR-1

La moto que dio origen a la leyenda de la R1


Tiempo de lectura: 4 min.

Si decimos “Yamaha R1”, rápidamente cualquiera de vosotros tendrá una imagen mental de la Yamaha YZF-R1, tanto de la original de finales de los 90 como de sus sucesivas evoluciones. Pero para todo hay un principio (aunque en el caso del huevo y la gallina, no está claro), y el principio de la R1 no lleva directamente hasta finales de los años 60. Por aquel entonces, Yamaha era una marca todavía joven (la división de motos se fundó en 1953) pero con grandes ambiciones. Y con la Yamaha YR-1 demostró todo su potencia, y que estaba ya preparada para enfrentarse directamente con los mejores.

Tras haber lanzado la Yamaha YA-1 como primer modelo, los de Iwata se fueron superando evolución tras evolución, creando motos cada vez más complejas, sofisticadas y con mejores acabados, materiales y fiabilidad. La Yamaha YR1 de 1967 fue el primer modelo que lanzaron en la cilindrada de 350 cc, e innovaron en su motor de dos tiempos al ser su primer modelo en utilizar un bloque de aluminio con camisas de hierro fundido. También contaba con un cárter del cigüeñal dividido de forma horizontal, que facilitaba enormemente las tareas de mantenimiento.

Otra de las innovaciones introducidas en este motor estaba relacionada con el embrague, que pasaba de estar unido al cigüeñal a formar parte del eje primario de la caja de cambios. Esto hacía que su giro fuese más lento, con lo que podía funcionar mejor con mejores cargas y esfuerzos. Eléctricamente toda la instalación era de 12 V en vez de 6 V (lo habitual por aquel entonces), e incluso pensaron en la exportación, haciendo que fuese posible montar el pedal del cambio en cualquiera de los dos lados. De igual forma, el freno se podía montar en el lado contrario. Esto era debido a que mientras en Japón y USA, las motos tenían el cambio a la izquierda como hasta ahora, en Europa perduraba la vieja costumbre de situarlo a la derecha.

Yamaha YR1 02

Pero quizás la innovación más importante de este motor es que usaba el sistema de engrase automático Autolube, lanzado por primera vez en 1963 pero ahora instalado en una moto de alto rendimiento y aptitudes deportivas. Con un depósito separado para el aceite, era innecesario hacer la mezcla con la gasolina consiguiendo disminuir así las emisiones y mejorar sus prestaciones. Podéis saber más sobre este sistema en la propia página de Yamaha, donde cuenta todos sus detalles.

Pero donde verdaderamente destacaba la Yamaha YR-1 era en su rendimiento, superior a muchos de sus competidores. El bicilíndrico en paralelo y dos tiemos de 347 cc (61×59,6 mm) era capaz de desarrollar 36,5 CV a 7.500 RPM, y un par máximo de 32,4 Nm a 7.000 vueltas. Quizás solo le lastraba su peso, pues con 157 kg estaba algo entradita en kilos frente a la competencia. Pero el empuje del motor, incluso a bajas vueltas, que permitía no volverse loco con la caja de cambios de cinco velocidades y sobre todo su chasis doble cuna de acero, traído directamente de las competiciones. Volviendo a la caja de cambios, su funcionamiento era como la mantequilla y en su momento se decía que solo se necesitaba el dedo gordo del pie para accionarla. Las cuatro marchas eran muy cerradas, con una quinta espaciada que permitía circular sin forzar el motor.

La horquilla telescópica delantera o el doble amortiguador hidráulico trasero era capaz de lidiar con la potencia, ofreciendo una gran estabilidad a la par de agilidad. Hablamos de una velocidad punta superior a los 170 km/h, que hizo que ganara carreras superando a los modelos británicos monocilíndricos de cuatro tiempos de 500 cc, y a los bicilíndricos de 650 cc. Fue a partir de ese momento cuando se demostró que los japoneses ya habían superado claramente a la vieja industria de motos europea, sin cambios notables desde la Segunda Guerra Mundial. La calidad de los materiales era otra de las bazas de la Yamaha YR-1. Muchas de sus piezas ya no eran de estampación, y los cromados eran gruesos y duraderos.

Tras la Yamaha YR-1 vendrían otros modelos míticos (YR-2, YR-3, R5) y así llegaríamos a las conocidas Yamaha RD 350, RD 400 y para, finalmente, acabar en el canto del cisne que fue la RD 350 LC/RZ 350, el fin de una mítica saga de dos tiempos y un motor que revolucionó el mercado.

Fotos: VJMC

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