Pesada, indestructible y propulsada por un contundente motor bóxer, la gran turismo de Núremberg se convirtió en el icono indiscutible de la recuperación industrial alemana de los años 50
Una icónica montura de cinco velocidades y dos tiempos que llevó el prestigio técnico y la estética de moto grande al segmento de los 50 centímetros cúbicos alemán