Moto del día: BMW C 650 GT (2012)

Moto del día: BMW C 650 GT (2012)

Una ciudadana para escapar de la ciudad


Tiempo de lectura: 4 min.

Nuestra protagonista de hoy es la BMW C 650 GT, una maxiscooter GT muy enfocada en la comodidad y en los viajes por carretera que lleva en el mercado desde 2012. Actualmente es la única scooter que tienen los alemanes en el catálogo, con permiso de su hermana gemela, la BMW C 650 Sport, que está creada sobre a misma base pero con cambios aquí y allá para darle un sabor algo más intenso.

El modelo se planteó a comienzos de la pasada década cuando los alemanes vieron que el segmento de los maxiscooter Premium tenía mucho sentido, visto el éxito que estaba cosechando la Suzuki Burgman 650. En Baviera siempre han sido expertos en crear grandes motos GT listas para recorrer cientos o miles de kilómetros con la mayor de las comodidades, por lo que… ¿por qué no hacerlo también en formato scooter?

De hecho, si te cruzas con una BMW C 650 GT por la calle lo primero que llama la atención son sus grandes cotas. Es una de esas motos “armario”, muy grandes, pensadas para viajar con la mayor amplitud y comodidad por carretera. Al principio rechina un poco ver un scooter de semejantes dimensiones, ya que solemos asociar este segmento a propuestas mucho más compactas y ratoneras.

BMW C 650 GT 2

Pero la BMW C 650 GT no engañaba a nadie. Era una moto 100 % orientada a la carretera. La faceta urbana se dejaba en un segundo plano, a diferencia de algunas de sus competidoras como la ya citada Burgman, que intentaba buscar el mejor compromiso entre los dos mundos.

El corazón de la bestia es un motor bicilíndrico de 650 cc, refrigerado por agua y con ocho válvulas. La potencia alcanza unos correctos 60 CV que dan de sobra para mover con gran dignidad el conjunto, incluso conduciendo a dúo y con equipaje. Puede que no sea un cohete como otras motos más gordas, pero su mecánica es más que digna para capear con solvencia todas las situaciones de tráfico que podamos encontrarnos en la vía pública.

Y siendo realistas, cuando la cosa va de confort, y esta moto gira en torno a ese concepto como eje central, contar con una mecánica bicilíndrica siempre va a ayudar a tener un tacto de motor más fino, más redondo y más agradable que el de otras propuestas del segmento con mecánicas monocilíndricas.

BMW C 650 GT 3

Pero motor aparte, otro de los grandes encantos de este scooter GT era su prolífico y completo equipamiento opcional. De serie la moto venía un tanto pelada, pero si te metías al configurador y empezabas a añadir cosas a la lista, como si de un BMW de cuatro ruedas se tratase, podías alicatar esta moto hasta el techo con gadgets tan variopintos como los puños calefactables, la pantalla regulable en altura eléctricamente   el asiento calefactado, por citar algunos.

El problema es que tanto equipamiento y aparataje no era precisamente liviano. Estamos hablando de una moto que alcanza los 260 kg lista para rodar. Casi tanto como una BMW R 1250 GS con casi el doble de cilindrada y más del doble de potencia. La parte buena es que todos esos kilos tienen el centro de gravedad muy abajo, pero para realizar maniobras en parado más valía que fueras antes al gimnasio a trabajar “el tren inferior”.

Quizá el mayor inconveniente de esta moto era su transmisión mediante variador CVT. Está claro que a los puristas del mundillo les hubiera gustado más algún tipo de cambio escalonado, como el DCT que monta Honda en sus grandes scooters. Así al menos las sensaciones el sonido y la aceleración serían un poco más de moto “convencional”.

BMW C 650 GT 4

Hoy en día se pueden encontrar unidades de segunda mano por precios que arrancan en unos 4.000 euros, lo cual en mi opinión se acerca a la categoría de chollo, ya que son motos muy cómodas, muy bien construidas y equipadas hasta las trancas. Si eres de los que prima comodidad a sensaciones… es uno de esos modelos a tener en cuenta.

Calcula cuánto cuesta asegurar una BMW C 650 GT con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de moto
COMPARTE
Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.