Aunque recurría a la estética clásica de las primeras YD, la YD125 de 1989 no continuó con la marcada identidad mecánica de sus antecesoras en la misma saga.
Creada para dominar la Fórmula 750, la TZ 750 resultó ser una de las motocicletas más decisivas en la evolución de las máquinas enfocadas a la velocidad.
Cuando apareció en 1968, la DT-1 sintetizó a la perfección lo que estaba pidiendo una buena parte de la juventud estadounidense con ganas de iniciarse al Motocross.
La llegada a los concesionarios de la YZ M250 en 1975 puso a disposición de los piloto-cliente el laureado sistema de amortiguación trasera puesto en práctica por Yamaha durante el Mundial de dos años antes.