Pesada, indestructible y propulsada por un contundente motor bóxer, la gran turismo de Núremberg se convirtió en el icono indiscutible de la recuperación industrial alemana de los años 50
Concebida para EE. UU. y fabricada en Gijón, esta pequeña bestia de Avello combinaba un motor "liberado", chasis de doble cuna y más de 70 km/h para borrar la línea entre el ciclomotor y el motocross