Antes de que el mundo se detuviera por la guerra, DKW puso en la calle una moto que definió la fabricación moderna y que terminarían copiando desde Harley-Davidson hasta los soviéticos
Fantic rompe el tablero del A2: un monocilíndrico con alma de Supermotard, electrónica de GP y una ligereza que deja en evidencia a toda su competencia