Apenas 100 kilos, un motor Rotax "apretado" hasta los 70 CV y un chasis que, además de sujetar el conjunto, hacía las veces de radiador de aceite. Una joya americana con alma europea.
Pionera en el uso de la sobrealimentación para las unidades del equipo de la marca, la BMW WR750 ostentó hasta cinco veces el récord mundial de velocidad.