Un motor de 800 centímetros cúbicos refrigerado por aire y aceite, un chasis de Cagiva Mito y la ambición británica de merendarse a las 600 de cuatro cilindros en los circuitos más ratoneros
Contaba con un ordenador de a bordo que monitorizaba constantemente funciones esenciales, como la posición del caballete lateral, el líquido de frenos, el nivel de aceite...