Cuando apareció en 1968, la DT-1 sintetizó a la perfección lo que estaba pidiendo una buena parte de la juventud estadounidense con ganas de iniciarse al Motocross.
Takahisa Fujinami se convirtió en un hombre clave para el equipo Montesa de Trial, conjurando así el destino de no pocos compatriotas en el mundo de la moto deportiva.