Un motor de 800 centímetros cúbicos refrigerado por aire y aceite, un chasis de Cagiva Mito y la ambición británica de merendarse a las 600 de cuatro cilindros en los circuitos más ratoneros
Pionera en el uso de la sobrealimentación para las unidades del equipo de la marca, la BMW WR750 ostentó hasta cinco veces el récord mundial de velocidad.